Para el historiador Héctor Samperio, la hoy pequeña parroquia del Carmen fue edificada por frailes mercedarios en el siglo XVIII —lo que derivó del testimonio de Villaseñor y Sánchez en su Teatro Americano de 1746— posteriormente, se sabe que fue expropiado con fundamento en las Leyes de Reforma, de modo que el atrio y el cementerio de aquel templo corrieron la misma suerte y pronto dieron paso a la que los pachuqueños llamaron Plaza de los Barreteros —en honor a los mineros que horadan la roca con barretas de acero—, sitio donde se expendían al aire libre frutas, verduras, legumbres, carnes y otros comestibles, pero ante se hizo famosa por los tés de hojas naranjo y de limón aderezados con aguardiente, cuya venta mañanera era muy socorrida entre los mineros que salían del turno de la noche

Para el historiador Héctor Samperio, la hoy pequeña parroquia del Carmen fue edificada por frailes mercedarios en el siglo XVIII —lo que derivó del testimonio de Villaseñor y Sánchez en su Teatro Americano de 1746— posteriormente, se sabe que fue expropiado con fundamento en las Leyes de Reforma, de modo que el atrio y el cementerio de aquel templo corrieron la misma suerte y pronto dieron paso a la que los pachuqueños llamaron Plaza de los Barreteros —en honor a los mineros que horadan la roca con barretas de acero—, sitio donde se expendían al aire libre frutas, verduras, legumbres, carnes y otros comestibles, pero ante se hizo famosa por los tés de hojas naranjo y de limón aderezados con aguardiente, cuya venta mañanera era muy socorrida entre los mineros que salían del turno de la noche. La plaza prácticamente desapareció tras un voraz incendio una madrugada del mes de diciembre de 1926 tras lo que se edificó el actual Mercado de Barreteros, inaugurado el 16 de septiembre de 1927.

Esta imagen corresponde al año de 1917. En ella puede apreciarse el paso del pequeño tranvía urbano de tracción eléctrica, después de tramontar la antigua Plaza de Barreteros, tendida en lo que fue el atrio y cementerio del templo del Carmen, sitio en el que tenían cabida decenas de puestos semifijos colocados sin orden ni concierto en medio de un terreno dispar y frecuentemente lodoso, que abarcaba un muy amplio terreno desde la calle de Guerrero hasta el propio templo —allí se expendían los famosos tés de hojitas aderezados con un buen chorro de aguardiente revive muertos decían, que se servían en desvencijadas mesas y endebles bancas de madera—. Al fondo se aprecia el paso lento del tranvía urbano que pugnaba por llegar a la estación Hidalgo —hoy plaza Juárez— ¡Qué tiempos aquellos!

Esta fotografía fue tomada, según reza su reverso, el 18 de septiembre de 1927, es decir, dos días después de que se inaugurara el “novísimo” “Mercado los trabajos de Barreteros”, cuya construcción se realizó a base de nuevas técnicas constructivas para techar amplios espacios como este, su constructor, el ingeniero Abel Valdez, secretario de Obras Públicas del gobernador Matías Rodríguez Melgarejo, realizó al mismo tiempo el mercado de Real del Monte y otras muchas obras. Como podrá apreciarse, aún no se ocupaban del todo los locales de este centro de abasto, aunque el ajetreo de las amas de casa era
ya visible.