Y mientras son peras o son manzanas, lo cierto es que, como siempre ocurre, es el pueblo bueno a quien se lo pasan a fastidiar, porque no tiene para dónde hacerse y resulta que ahora un taco con sal y chile es un producto casi casi de lujo.

Bertha Alfaro
Cuando las autoridades federales decidieron retirar de la canasta básica a la tortilla, se abrió la caja de pandora, por lo que sin un control del precio se permitieron toda clase de abusos y ahora ahí están las consecuencias.
Son ya varios años de lucha de los tortilleros por contener el precio de este producto de “primera necesidad”, que consume el 95 por ciento de la población en México y es quizá el alimento base los sectores más desprotegidos.
Hoy, ante la nueva amenaza de un incremento en el precio de la tortilla, que ya de por sí es caro, los productores de la tortilla aseguran que está muy cabrón enfrentar el aumento de la gasolina, del gas, de la harina y los cobros de piso de la delincuencia, ¡así cómo chingados se puede mantener un precio ya de por si castigado!
El aumento en el precio de la tortilla nos pega a todos.
Para el ciudadano común, como Vicente, quien resignado afirma que ya solo compra medio kilo de tortilla “para medio llenar la tripa”, porque dice que con los sueldos tan bajos que se pagan en Hidalgo nomás no alcanza para comer bien.
Los taqueros y las taqueras se las ven negras para poder mantener un precio razonable de su producto.
Elena tiene más de 20 años en el negocio de la taquería y dice que es ahora cuando más le ha sufrido para sacar la cuenta porque las ventas han bajado considerablemente y la tortilla sube y sube. Dice que en este momento ya la está pagando a 30 pesos el kilo y así las ganancias son menores.
Lo mismo la padecen los tortilleros, que para poder salir a mano tienen que dar el kilo a 25, incluso hasta 27 pesos, y esto repercute necesariamente en sus ventas.
El secretario general de la Cámara de la Tortilla, Martín Martínez, señala que son los industriales de la masa y la tortilla quienes se enfrentan a un severo problema con los aumentos en la gasolina, en el gas, a la haría de maíz, y lo más grave, a los cobros de piso de los delincuentes, sobre todo en estados como Tamaulipas, Michoacán, Guerrero, Sinaloa, Colima y el Estado de México.
Asegura Martín Martínez que aún Hidalgo no enfrenta el problema de la delincuencia, pero los aumentos en los insumos y el hecho de que la tortilla no está protegida como producto de la canasta básica, lo hace más vulnerable y no saben hasta cuándo van a soportar mantener un precio razonable para este alimento considerado de primera necesidad.
Es tal el desmadre provocado por la salida de la tortilla de la canasta básica, que el precio está libre, al contentillo del mercado y por ello hay quienes abusan y se chingan a los consumidores más fregados.
Así las cosas, mientras las autoridades afirman que no, que ni madres, que no permitirán el aumento del precio de la tortilla, el que hayan dejado al libre comercio se contrapone con sus declaraciones.
Como diría un taquero muy reconocido, “ya pónganse de acuerdo, no chinguen al amigo”, porque la verdad es que estas discrepancias en las acciones hacen que se genere un ambiente negativo entre la población.
Y mientras son peras o son manzanas, lo cierto es que, como siempre ocurre, es el pueblo bueno a quien se lo pasan a fastidiar, porque no tiene para dónde hacerse y resulta que ahora un taco con sal y chile es un producto casi casi de lujo.
Como diría el paisano, antes una gorda con chile resolvía la comida del día, pero ahora eso no va a pasar, a menos que las autoridades tengan la voluntad suficiente para entender la necesidad de ese pueblo bueno al que dicen querer tanto.
LA DEL ESTRIBO
Seis meses y contando.
Espero sus comentarios.
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