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Prende la nostalgia en acción al Lollapalooza


El nostálgico rock de Journey, el pegajoso hip hop de Post Malone, el nu metal de Limp Bizkit y el efervescente rap de Megan Thee Stallion brillaron ayer en Chicago, que se cimbró en pleno festín de Lollapalooza.

En la tercera jornada del festival musical, que pasará a la historia como el primero de su magnitud que se celebra en la pandemia de Covid-19, el Grant Park reunió de nuevo 100 mil asistentes.

A Malone le tocó el rol estelar en el escenario T-Mobile en el anochecer sabatino, y durante una hora y media se agenció el amor incondicional de su público, que le agradeció que cantara Sunflower, Better Now y Rockstar.

“Después de lo que vivimos, si nos apendejamos en algo podemos culpar al Covid. Si me ven más panzón y atarantado es por eso… y yo, maravillado de volver a los shows en vivo”, expresó Posty, como le dicen de cariño.

Al llegar a su éxito mundial, Circles, una de las baladas más famosas de los últimos años, el coro fue multitudinario, y con Congratulations no hubo poder humano que superara la euforia desatada.

Antes, en el mismo entarimado actuó la reciente ganadora del Grammy como Mejor Nuevo Artista, Megan Thee Stallion, quien no paró de “chulear” a sus “bellezas”, como se dirige a sus fans; éstos le exigían que cantara Savage, Body y Don’t Stop y quedaron complacidos.

Del otro lado del parque, en un show programado entre las dos estrellas mencionadas, estuvo Journey, banda creada hace casi 50 años y que congregó preferentemente público de mediana edad. Todos conocían sus canciones, todos desempolvaron recuerdos, todos movieron el esqueleto discretamente. De Who’s Crying Now a Don’t Stop Believin hubo nostalgia y rock virtuoso.

Como en Chicago fue día de descanso en su mayoría para la población, anoche hubo lleno total, según informaron los organizadores. Fue un público más variado que el del jueves y viernes, entre jóvenes y adultos contemporáneos, que le dio vistosidad a un parque en el que hace seis meses había letreros de “prohibido caminar sin cubrebocas”. Todos vacunados o con pruebas antivirus, fueron pocos los que llevaron mascarillas, por si acaso.

Y entre los instantes de mayor impacto en la comunidad presente fue el que vivió la cantante de rock alternativo Phem, quien invitó al escenario a su pareja, el actor Tyler Posey, a palomear con ella en This Love Sux y Shut Up. Por ello, el griterío de la fanaticada, de chicas y chicos a la vez, fue estruendoso con el intérprete de Scott McCall en Teen Wolf, y como toda una estrella de OnlyFans y las redes sociales, generó chiflidos, le pidieron que se quitara la camisa y los pantalones… todos gozaron su desenfreno.

En el día en que también tocaron Whitney, Vintage Culture y Slander, fue el grupo liderado por Fred Durst el que rememoró viejas glorias con dos de sus éxitos más conocidos, Rollin y Break Stuff. Y lo que sorprendió a los presentes fue la nueva imagen del cantante de Limp Bizkit, de cabello y barba canosas y delgado.

Juan Carlos García I Agencia Reforma

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