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Muestra Iñárritu a México diverso

Continúa filmando su nueva cinta, Limbo, en el centro de Ciudad de México


Alejandro González Iñárritu apostó por la diversidad cultural y de género para su nueva cinta, Limbo.

Y es que durante el rodaje, que aún continúa en calles cercanas a la plancha del Zócalo, hubo una extensa variedad de extras, entre ellos una travesti.

Cabello rubio, alta, con botas negras, bolso y blusa roja es como la joven lucía durante la grabación.

Aunque serán solo unos minutos los que se verán en pantalla, la emoción de ser parte de un gran proyecto se reflejaba en su rostro al momento de quitarse el cubrebocas. Desde las 6:00 horas de este miércoles, el equipo de producción ya estaba listo para comenzar con la filmación, fue hasta las 8:00 cuando iniciaron de manera oficial.

Se utilizó únicamente la vía Isabel la Católica, pero se extendía desde 16 de Febrero hasta Tacuba. En los extremos de las calles se colocó una manta negra para imposibilitar la vista a los transeúntes; sin embargo, fue en el corredor Madero donde muchos pudieron presenciar parte del rodaje.

Utilizaron como base una taquería, igual que el martes, pero ahora sumaron a sus locaciones parte de la construcción de la iglesia de la Profesa, que se encuentra en la esquina con Madero, frente a la tienda Zara.
La escena consistió en que el medio centenar de transeúntes contratados cruzaran de un extremo a otro y se regresaran mientras pasaban algunos automóviles tanto viejos como actuales, entre ellos de marcas como Sonic y Aveo, de Chevrolet; Patriot, de Jeep; Kicks y Sentra, de Nissan, entre otras.

Los ensayos se corrían con cubrebocas y algunos con caretas, cuidando siempre evitar la propagación del virus; uno de producción fue el encargado de dispersar gel antibacterial.

A pesar de las medidas utilizadas por el crew, parecía que el cineasta Iñárritu olvidó cómo comportarse en pandemia, ya que a la llegada de algunos amigos, no dudó en abrazarlos y hasta saludarlos de beso.

“Fuera cubrebocas”, se escuchó decir al encargado de coordinar a los extras para notificarles que se grabaría la escena, que duró aproximadamente cinco minutos.

Ante la impaciencia del público por querer cruzar la calle, el crew abría paso a la circulación en ciertos intervalos; pero fue hasta que un indigente malhumorado llegó para que detuvieran la filmación por unos minutos para dejarlo pasar.

En silla de ruedas y golpeando las vallas con una actitud molesta por no poder pasar empezó a escupir a los guardias de seguridad hasta que pudo cruzar.

Las molestias de parte de la gente se hicieron presentes también minutos antes del mediodía.

Cerraron el paso los últimos 15 minutos previos a finalizar el rodaje, pero fueron los más largos, al menos para la gente que pedía molesta, a gritos, que abrieran.

“Sabemos que están trabajando, pero ustedes también entiéndanos a nosotros”, comentó una señora que, al ver que no abrieron, decidió buscar opciones de paso.

Froylan Escobar I Agencia Reforma

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