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Muere Quino, padre de Mafalda


El dibujante argentino Joaquín Salvador Lavado, conocido universalmente como Quino, autor de Mafalda y una veintena de libros de historietas, murió este miércoles a los 88 años, un deceso que conmovió al mundo.

“Se murió Quino. Toda la gente buena en el país y en el mundo, lo llorará”, anunció su editor Daniel Divinsky, director de Ediciones de la Flor, el primero en dar la noticia.

Quino solía pasar seis meses del año en España y seis meses en Argentina. Al momento de su muerte se encontraba en su ciudad natal, Mendoza.

La provincia de Mendoza decretó duelo por el fallecimiento de Quino, pero debido a las restricciones por la pandemia del Covid-19 no se realizarán homenajes oficiales.

Hijo de andaluces, Quino nació el 17 de julio de 1932, estuvo casado desde 1960 con Alicia Colombo, quien falleció en 2017; no tuvo hijos.

 

Despedida

Una escultura de Mafalda y sus compañeros lo honra en el barrio de San Telmo, en Buenos Aires. Ayer, varias personas se acercaron al lugar para depositar ramos de flores.

En Twitter, #Quino fue tendencia con una avalancha de mensajes de despedida. “Se fue mi segundo papá. Gracias por todo, Quino (1932-2020)”, escribió el dibujante y humorista gráfico argentino Miguel Rep.

El también caricaturista argentino Liniers lo despidió en Instagram con la frase: “Gracias maestro”.

El rostro de Mafalda está presente en innumerables murales en Argentina, y la historieta adorna uno de los túneles del metro de Buenos Aires, ciudad donde transcurre su historia y en uno de cuyos edificios hay una placa que asegura que allí vivió la famosa niña.

 

Mafalda

“Dibujo porque hablo mal”, confesó alguna vez. Aquel complejo como orador empujó a Quino, a recurrir al dibujo, del que nació su mejor portavoz, Mafalda, la niña irreverente que llevó su palabra a todo el mundo.

A los 13 años ingresó al colegio de Bellas Artes en Mendoza, Argentina, pero pronto se sintió “cansado de dibujar ánforas y yesos” y volcó su genio en la historieta y el humor.

A los 18 años publicó su primera viñeta en Buenos Aires, pero fue hasta los 30 cuando del trazo de su lápiz nació Mafalda, la niña que odia la sopa, concebida por encargo para una publicidad de electrodomésticos en 1963. Con un humor sutil, cargado de crítica social, las tiras de Mafalda y sus amigos Susanita, Miguelito, Manolito, Felipe y Libertad, se publicaron desde 1964 hasta 1973.

Fueron esos los únicos personajes permanentes que dibujó y por los que ganó fama en el mundo entero. Aquejado por problemas de vista y con dificultad para desplazarse, en 2006 dejó de plasmarlos.

Entre sus otros libros, destacan A mí no me grite, Hombres de bolsillo, Gente en su sitio, Humano se nace, Déjenme inventar.

En el sinfín de distinciones que recibió destaca la Legión de Honor de Francia y el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades, ambos en 2014, en coincidencia con los 50 años de su criatura más famosa.

En sus caricaturas siempre reivindicó la libertad, muchas veces ironizó sobre la explotación laboral y también hizo humor con el psicoanálisis.

 

AFP | Buenos Aires

 

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