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¿Te gusta echar el “coyotito” en las tardes? Estudios dicen que es malo

Una investigación reciente refiere que las siestas diarias de más de 30 minutos están correlacionadas con una mayor probabilidad de desarrollar hipertensión


De acuerdo con un nuevo estudio, tomar la siesta después de comer o como un método para recuperar fuerzas es una señal que indica una mala salud, pues se dio a conocer que las personas que recurren a este tipo de acciones pueden ser susceptibles a accidentes cardiovasculares.

Según información científica, las siestas regulares o frecuentes están correlacionadas con un mayor riesgo de tener hipertensión o cualquier enfermedad del corazón, y atribuyen esto a los malos patrones del sueño, es decir, las personas tienen dificultad de dormir las ocho horas que requiere el cuerpo humano.

Asimismo, se estableció que los breves periodos de descanso, especialmente en las tardes, no son suficientes para cubrir a las personas de los déficits de salud que podrían ocurrir a consecuencia de las siestas.

Dormir con la luz y TV encendida te hace subir de peso
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Foto: Especial

El psicólogo clínico Michael Grandner, de la Universidad Banner en Tucson, Arizona, afirmó que, si bien dormir en pequeños lapsos de tiempo no es perjudicial como tal, “muchas personas duermen mal por las noches” y que esto se asocia con una mala salud, además que los breves momentos de sueño no son “suficientes para compensar eso”.

Por otro lado, determinó que el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares se incrementa en la medida de que las siestas se extiendan de 30 minutos a una hora y de forma diaria, pues, según el estudio que realizó, las personas analizadas tenían hasta un 12 por ciento de desarrollar hipertensión arterial, además de un 24 por ciento de probabilidades de sufrir un accidente cerebrovascular.

Con lo anterior, el Centro Nacional para la Información Biotecnológica de Estados Unidos recomendó que las siestas no sean tan frecuentes y que estas no duren más de media hora con el objetivo de que el cerebro se tome un descanso y pueda retener más información.

Sara Madnick, investigadora de la Universidad de California declaró que los breves descansos esporádicos reducen las ganas de comer, favorece la creatividad, mejora la percepción y potencia la memoria, el aprendizaje y la vida sexual, además que agregó que las siestas son un “antídoto” contra la irritabilidad y una terapia para mejorar el ánimo.

Redacción web

 

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