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Está harta de ser humilde


La modestia es una cualidad muy apreciada culturalmente. Pero Catherine Zeta-Jones ya está cansada de ser políticamente correcta y de disculparse por todo lo bueno que le ha dado la vida.

“Si algo ya no soy, es humilde. Estoy harta de ser humilde, de verdad. ‘Lo siento, soy rica’; ‘lo siento, estoy casada con una estrella de cine’; ‘lo siento por no ser tan fea’.

“Pues no más ‘lo siento’. Suficiente. Lo único que me importa ahora es mi trabajo. Eso es lo que amo, y el resto de mi vida es pura felicidad porque tengo dos hijos hermosos y un esposo sano y feliz. Todo está bien, y tampoco voy a mostrar humildad ante eso”, dijo la actriz a The Sun.

El diario británico recordó, sin embargo, que Catherine nunca se ha distinguido por ser modesta. Hace unos años dijo que un millón de libras (unos 27 millones de pesos) no era demasiado dinero, e hizo alarde de que coleccionaba casas del modo en que otras personas coleccionan arte.

Pero la galesa, quien está casada con Michael Douglas, considera que ya es tiempo de dejar de disculparse por su fortuna (calculada en 200 millones de libras), de ser atractiva o de su talento como actriz.

En la entrevista con The Sun, Catherine reconoció que hubo un tiempo en el que la autoconfianza no era su fuerte, y que hasta le perdió el gusto a la actuación.

“Lo que me forjó como actriz, más que cualquier cosa, fue la edad. Estaba en una racha exitosa, no hubo una crisis ni nada. Y entonces recordé cómo había empezado: me volví exitosa a una edad temprana porque era intrépida”.

Efectivamente, su ascenso a la fama fue trepidante. A los nueve años, ya estelarizaba obras como Annie y Bugsy Malone en el West End de Londres.

Obtuvo su primer gran papel televisivo a los 22 años, en The darling buds of may (1991), y eso le valió ser elegida para coestelarizar La máscara del zorro (1998). En 2003 ganó el Oscar como Mejor Actriz de Reparto por su papel de Velma Kelly en Chicago.

Así que no es de sorprender que se niegue a minimizar sus logros.

“Vengo de una familia de clase media y trabajé duro para estar donde estoy. Lo que pasa es que todos nos vemos obligados a ser víctimas al tener que ser humildes”, señaló.

 

 

Staff I Agencia Reforma

 

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