Entre el azul y el blanco

Desde 1824, una bella casona en Puebla es sede de un ajetreado taller de vajillas, azulejos y más productos de talavera. Y aunque la ciudad a su alrededor ha pasado por numerosos cambios sociales e hitos históricos, la producción de Uriarte Talavera nunca se ha interrumpido ni ha modificado de modalidad.

“Conservamos un proceso exactamente idéntico a como se hacía en 1550, cuando llegaron los primeros artesanos de España. Esto implica que se utilizan barros locales, del estado de Puebla, y que todo el proceso está hecho a mano”, explicó Mariana Muñoz, delegada del consejo de accionistas de la compañía.

El lugar, ubicado en el primer cuadro del Centro Histórico, recibe lo mismo a coleccionistas que a curiosos, personas que desean productos personalizados para ocasiones especiales y grupos de escuela.

Quienes acudan entre lunes y viernes pueden tomar un recorrido gratuito a las 11:00 horas por los talleres para conocer el proceso en el que se crean las piezas, sin uso alguno de moldes ni materias primas industrializadas.

Durante esta experiencia se aprende sobre los minerales que se extraen y utilizan para crear los pigmentos, se observa de primera mano la destreza de los artesanos y se confirma el arduo trabajo que implica la elaboración de un producto.

Los visitantes pueden además recorrer un museo que se encuentra en el primer patio de las instalaciones, que exhibe una colección de arte contemporáneo en talavera.

“En muchas ocasiones, si te encuentras una pieza de talavera y ves el precio, dices: ‘es carísima’. Pero cuando la gente entra y se da cuenta que para hacer una pieza se lleva en promedio de seis a ocho semanas, que pasa por las manos de más de 35 artesanos y que el proceso de pintura puede llevar hasta cuatro días, el precio ya no es tan importante”, dijo Muñoz.

Para muchos resultará irresistible comprarse algún producto a su salida del lugar. No deben preocuparse por la autenticidad de la pieza, ya que cada adquisición incluye una serie de características que la confirman.

“En la parte de abajo, los productos auténticos deben traer la firma del taller, indicar que se trata de talavera de Puebla y traer las iniciales DO4; es decir, la denominación de origen 4. Si no lo dicen, significa que están siendo elaboradas por un taller que no está certificado”, explicó Mariana Muñoz.

 

Ya es patrimonio

Hace unos meses, la Unesco agregó en su lista de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad a la fabricación artesanal de cerámica de estado talaveriano. Esta designación aplica específicamente a la elaboración en Puebla y Tlaxcala, así como en las localidades españolas de Talavera de la Reina y El Puente del Arzobispo.

 

Juan Carlos Molina I Agencia Reforma

 

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