Aunque recaudó millones, la película no logró el entusiasmo esperado por el estudio, en parte debido a las posturas políticas de sus protagonistas

Críticas divididas y polémica acompañan el nuevo proyecto de Disney | Foto: Valerie Macon / AFP
El estreno de Blanca Nieves, la más reciente adaptación fílmica de Disney, ha generado reacciones encontradas. Aunque recaudó 43 millones de dólares durante su primer fin de semana en Norteamérica, la cifra luce insuficiente frente a su costo de producción, estimado en 270.4 millones de dólares. A esto se suman críticas que califican la historia como olvidable y poco emocionante.
Desde antes de su lanzamiento, la película protagonizada por Rachel Zegler fue blanco de controversia. Sus declaraciones sobre una versión más moderna y feminista de Blanca Nieves desataron debates sobre inclusión forzada y el rumbo creativo de Disney.
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“Ya no estamos en 1937”, dijo Rachel Zegler en una entrevista con Variety, con lo que anticipó que su personaje no dependería de un príncipe, sino que aspiraría a ser una líder.
La tensión también se trasladó al set. Según fuentes citadas por la revista People, la relación entre Zegler y Gal Gadot, quien interpreta a la Reina Malvada, fue distante debido a posturas opuestas sobre el conflicto entre Israel y Palestina.
Gal Gadot, de origen israelí y exmilitar, se posicionó en defensa de los rehenes israelíes, mientras que Rachel Zegler criticó las acciones bélicas contra Palestina.

En redes sociales, la polémica se ha traducido en burlas, críticas severas e imágenes de salas semivacías. Para algunos usuarios, la película “es un fracaso anunciado”, pese a que Disney aún tiene margen para revertir la percepción con el desempeño internacional, como ocurrió con títulos como Mufasa: El Rey León.
Analistas y creadores de contenido han dado opiniones divididas. Mientras la influencer Gaby Meza señaló que el filme “pudo haber sido peor”, el crítico Kristoff Raczynski fue tajante al calificarlo como “basura”. Incluso el actor Rob Schneider ironizó con el aparente fracaso, acusando a Disney de hundirse por su enfoque “woke”.
Aunque la historia está lejos de terminar, el caso de Blanca Nieves muestra que no todo lo que lanza Disney asegura éxito. La combinación de decisiones creativas, tensiones políticas y una audiencia cada vez más crítica podrían definir el futuro de los remakes live action del estudio.
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