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Blindan los Gates a sus hijos


Durante todo su matrimonio, Melinda y Bill Gates sabían que debían proteger la intimidad de sus hijos. Y lo han logrado hasta la fecha, aun con el reciente anuncio de su divorcio.

Melinda French adoptó el apellido de su marido cuando se casaron, pero luego, cuando se convirtió en madre de Jennifer, decidieron usar el French para su descendencia, en un intento de que fueran lo más anónimos posible.

En parte lo ha conseguido, pero ahora el divorcio de los Gates les ha puesto en primera fila de la atención mediática.

Cuando nació Jennifer, Melinda, entonces gerente general de productos multimedia, dejó Microsoft para dedicarse a su familia. Luego llegó Rory en 1999 y Phoebe en 2002. Desde entonces, poco se ha filtrado sobre la vida familiar de los Gates.

Los hermanos se han criado protegidos de los focos en la impresionante mansión que la familia posee en Medina, una ciudad en el lago Washington frente a Seattle.

Conocida como Xanadú 2.0 por sus multimillonarios propietarios, la mansión de 4 mil 500 metros cuadrados es conocida por estar repleta de productos de alta tecnología, además de sus 24 baños, 6 cocinas y 2 canchas de tenis, entre otros lujos.

Allí es donde Melinda le pidió a su marido que compartiera las tareas domésticas y familiares. Cuando su hija mayor comenzó a ir a la escuela a principios de la década de 2000, Bill hizo el viaje diario de una hora dos veces por semana.

Pequeños esfuerzos que terminan cambiando las reglas del juego, según Melinda: “Al ver a Bill llevando en coche a los niños, las otras mamás se fueron a casa y les dijeron a sus maridos: ‘Si Bill Gates lleva a sus hijos a la escuela, tú puedes hacerlo también'”.

La mayor, Jennifer, de 25 años, se ha erigido en portavoz de sus hermanos y horas después de anunciarse la separación de sus padres se dirigió a sus 415 mil seguidores de Instagram: “Gracias por entender que necesitemos intimidad mientras navegamos las próximas etapas de nuestras vidas”. Sus hermanos mantienen sus cuentas privadas.

De hecho, de Rory y Phoebe, que tienen 21 y 18 años, respectivamente, solo se conocen vagamente sus caras, que ocasionalmente se ven en las fotos publicadas por Melinda en su cuenta de Instagram.

Staff
Agencia Reforma

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