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Genética del gusto


El gusto es el sentido más íntimo, se construye a partir de nuestros genes y nuestra historia de vida, más que estructurar caprichos golosos, dibuja un panorama único en la forma en la que percibimos la esencia de lo que probamos. Desde antes de nacer, comenzamos a probar y sentir los alimentos que son aceptables e identifican a la sociedad a la que pertenecemos.

“La absorción de nutrientes de la placenta comienza desde que ocurre la implantación, durante la primera semana de embarazo” explica el médico Raúl Alberto Espinoza Baca.

No es solo a partir del cordón umbilical que se forma nuestra preferencia gustativa, ya que de acuerdo con la publicación Sweetness: developmental and functional effects, de los investigadores Jatinder Bhatia y Maria Makriderslos sentidos del gusto y del olfato se desarrollan a partir del primer trimestre de gestación, y a lo largo del embarazo, permiten al nuevo ser percibir los matices aromáticos del líquido amniótico, que cambia de composición y aromas con base en la alimentación de la madre.  El temprano desarrollo de estos sentidos responde al entrenamiento natural del feto para sentirse atraído por los aromas y sabores provenientes de alimentos seguros disponibles en el ambiente en el que se desarrollará durante su vida.

“Los sabores que formen parte cotidiana de la dieta de la madre durante el embarazo impactan en el líquido amniótico, en consecuencia, los tipos de alimentos que una mujer consume durante el embarazo, representativos de su cultura, son experimentados por los infantes antes de su primer acercamiento a la dieta sólida” de acuerdo con la publicación prenatal and posnatal flavor learning by human infants de los investigadores Julie A. Mennella, Coren P. Jagnow y Gary

  1. Beauchamp.

Los antojos de las mujeres durante el embarazo muchas veces no incluyen alimentos de consumo cotidiano y son condicionados principalmente por la variación hormonal que esta etapa representa, por lo que no impactan directamente en las preferencias alimentarias de sus hijos, afirma Espinoza Baca.

 

Súper catadores

El químico Arthur Fox, descubrió en 1930 que algunas personas son más sensibles al amargor que otras, característica que posteriormente se asociaría con una tipicidad específica de la conformación genética. A las personas más perceptivas a este sabor se les denominó súper catadores por tener una mayor sensibilidad a los estímulos gustativos.

De acuerdo con la revista Medical life Siences, los genetistas descubrieron en 2003 que el componente heredado determina la intensidad en la percepción gustativa al que nombraron TAS2R38.

Según los investigadores, no sólo el gusto sino también el comportamiento alimentario general de los seres humanos, incluido el tamaño de las comidas y la ingesta de calorías, están controlados por nuestros genes.

 

 

Nayeli Estrada I Agencia Reforma

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