La enseñanza de Madero, a 110 años de su muerte
 
Hace (13) meses
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Guillermo Corrales
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Los mataron no porque hubieran querido escapar, los asesinaron afuera del Palacio de Lecumberri a sangre fría porque además los mantenían en calidad de detenidos.

Así terminaron las vidas de Francisco I. Madero y de José María Pino Suárez; el primero, líder de la Revolución Mexicana, a quien históricamente se le ha visto como cabeza del inicio democratizador del país. Al segundo, el último vicepresidente de México.

La versión oficial del gobierno golpista de Victoriano Huerta fue que luego de un intento de algunos maderistas por liberar a los detenidos, Madero y Pino Suárez murieron en la refriega; las mentiras de aquel régimen cayeron tiempo después; la orden de El Chacal fue asesinarlos.

A pesar de su breve mandato, Madero dejó una profunda huella en la vida nacional. Su lucha por la democracia y la justicia social inspiró a muchos otros líderes y movimientos sociales en todo el mundo, y su legado se siente en la política mexicana hasta el día de hoy. Además, su sacrificio por la causa de la libertad y la justicia lo convirtió en un héroe nacional y un símbolo de la dignidad política y de la lucha contra la opresión.

Su constante búsqueda por la democracia y la justicia social ha inspirado a generaciones de mexicanos, y su papel en la Revolución Mexicana ha sido fundamental en la formación de la identidad nacional. Por eso, la figura de Madero representa un símbolo de la dignidad política, de la lucha por la libertad y la justicia social y su legado debe seguir siendo recordado para la toma de decisiones hasta nuestros días.

Por eso es tan importante que en este Espacio Abierto recordemos y honremos la memoria de Francisco I. Madero y de José María Pino Suárez, ya que el pasado 22 de febrero se cumplieron 110 años de su muerte.

Servir al país desde la función pública debe representar un compromiso permanente con los ideales y principios de nuestra democracia, debe significar un homenaje a la lucha de tantos compatriotas que dieron su vida por anhelar tan solo una parte del México que hoy vivimos y disfrutamos.

Las instituciones son el fruto de la civilidad política, son el resultado de una lucha centenaria, laureada en la Revolución y que vio nacer a este México de instituciones para dejar atrás al México de los caudillos. Ahí radica el patriotismo moderno que la sociedad nos exige a quienes prestamos servicio público desde cualquier trinchera.

Los retos que tenemos por delante como país son mayúsculos, por eso es tan significativo que recordemos en este mes la vida de Madero en el aniversario de su muerte.

La democracia mexicana vive uno de sus momentos más críticos de la historia reciente, y el camino correcto que la historia nos ha enseñado es el de las vías institucionales para hacer valer los derechos humanos, los derechos de las minorías y a la democracia misma.

Los febreros y sus simbolismos, el de 1913 y el de 2023. Que viva la democracia.

Guillermo Corrales
Consejero del Instituto
Estatal Electoral de Hidalgo

Twitter: @MemoCorrales
facebook.com/guillermocorralesg

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