Emociones y cómo reconocerlas
Imagen: Alfonso Robles
 
Hace (14) meses
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Querido lector, este tema tan “de moda” en los últimos años quizás a muchos les ha causado más de un conflicto por no saber cómo gestionar sus emociones y contrario a ello, o las reprime o, bien, explota.

El día de hoy te escribiré un poco sobre cómo reconocerlas o reconocerte y hacer una mejor gestión emocional.

Hoy en día, una de las mayores dificultades con la que nos encontramos en nuestro desarrollo emocional es que se nos ha enseñado a pensar sobre lo que sentimos, por qué lo sentimos o cómo se llama eso que sentimos, cuando ni siquiera hemos aprendido ni se nos ha enseñado a sentir; nuestra educación ha sido, básicamente, racional, olvidando casi por completo lo emocional.

Las emociones no solo nos deben importar, sino que además debemos aprender que son contagiosas, más bien, altamente contagiosas; el contagio emocional es un proceso automático e inconsciente que tenemos todos y de forma natural tendemos a imitar a los demás; tenemos que cuidar nuestro entorno emocional, ser conscientes de que generamos nosotros ya que somos emocionalmente influenciables; rodearnos de emociones positivas obviamente nos hace sentir emociones positivas y lo mismo pasa con las emociones negativas. De hecho, se dice que, para saber cómo son tus emociones y qué tanta influencia recibes del exterior, cuenta quiénes son las cuatro personas que más influencia tienen sobre ti, entre amigos y familiares, y ahí entenderás de manera más directa qué es el contagio emocional, que funciona casi del mismo modo que las enfermedades infecciosas.

La mayor parte de la educación que recibimos desde que somos pequeños está centrada en respetar al prójimo, hablar con educación, cuidar nuestro lenguaje, el tono, la forma, entre otras, y estos son aspectos para vivir dentro de una sociedad, pero esto es una educación incompleta. No nos enseñan a vivir “hacia adentro”, es decir, a cuidarnos, a escucharnos a nosotros mismos, a cuidar el lenguaje que utilizamos cuando pensamos; a hablarnos en positivo, a sentir, a querernos y a valorarnos y esos son aspectos básicos que poco a poco irán forjando nuestra vida.

Por ejemplo: la autoestima: ¿qué tanto daño nos hace cuando no se ha cultivado de forma adecuada?

Para generar emociones positivas en los demás debemos comenzar por no generar emociones negativas antes de contaminar a otras personas con emociones negativas (rencor, ira, rabia, enojo, resentimiento); podemos pensar bien las cosas aplicando tres veces los tres filtros de Sócrates, que consisten en:

La verdad: estar completamente seguro de lo que vas a decir y de que lo que vas a decir sea cierto.

La bondad: que lo que vayas a decir sea bueno.

La utilidad: que lo que vayas a decir sirva de algo.

Puesto que todos pasamos por momentos de gran complejidad emocional, nada mejor que alzarnos como hábiles gestores en el mundo de las emociones; “las emociones pueden llegar a ser nuestra mejor fortaleza”, o por el contrario, nuestra mayor debilidad, todo depende de cómo utilicemos nuestras realidades particulares.

Algo que debemos tener muy en cuenta es que, emociones como la tristeza, el miedo, la rabia, no son tan negativas como a veces creemos o pensamos, son al fin y al cabo toques de atención que nos avisa que hay algo que va mal, son esa luz de alerta ante la cual hay que saber reaccionar, gestionar y transformar sin permitir que nos dominen por completo, como a veces suele pasar.

 

El autoconocimiento

Esta primera estrategia puede parecer a simple vista demasiado sencilla, no obstante, si realizas los siguientes ejercicios que hoy te propongo te darás cuenta de que en ocasiones lo que creemos que somos no corresponde con lo que hacemos cada día.

Piensa durante unos momentos en estas emociones, utiliza seis palabras que te definan a ti mismo y a continuación, pon ejemplos que demuestren que verdaderamente eres de este modo, por ejemplo:

Yo soy valiente; la pregunta que tienes que hacerte es, ¿lo puedo demostrar?

Respuesta: No, porque hasta el momento estoy supeditado a lo que los demás decidan o me digan.

Yo soy una persona positiva, ¿lo puedo demostrar? No, porque ahora mismo las cosas no me van bien y he dejado de ver el lado positivo de la vida.

Yo soy afectuoso, ¿lo puedo demostrar? No, porque ahora me siento mal conmigo mismo y no puedo demostrarme cariñoso con los demás como lo era antes.

Ahora que ya te has definido, vamos a escribir el cómo nos gustaría estar en estos momentos; muchos podrán escribir: me gustaría sentirme tranquilo, me gustaría estar bien conmigo mismo; escribe lo que tú quieras sobre cómo te gustaría estar en estos momentos y entiende la diferencia entre cada estado y reflexiona sobre ello, sobre lo que sientes ahora y cómo te gustaría estar en realidad, porque son situaciones completamente diferentes.

Te reto a que esta semana estés en actitud positiva, sonríele a un extraño, canta en voz alta tu canción favorita, haz cosas que mantengan tu estado emocional lo más alto que sea posible y verás cómo cambia el día a día de forma positiva.

Como siempre, te deseo larga vida, salud y prosperidad.

 

Hasta la próxima.

Cuanto más abiertos estemos a nuestros propios sentimientos,

mejor podremos leer los de los demás: Daniel Goleman

Albertro Tristany Zarauza

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