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Exhibe el camión modificado debilidad en Tula


Con un blindaje artesanal que no necesitó ni soldadura, un viejo camión de 3.5 toneladas fue la principal arma que utilizó un comando para derribar en segundos la débil puerta del penal de Tula de Allende, en Hidalgo.

Abandonado un kilómetro después de su portazo, sobre la vía Tula-Xochitlán de las Flores, este vehículo Ford F-350 rojo, de 1997 y doble rodaje, evidenció que la seguridad no era precisamente el fuerte del Centro de Reinserción Social (Cereso), donde se albergaba al líder huachicolero, José Artemio Maldonado Mejía, El Michoacano, y su hermano, Mario, M1, de Pueblos Unidos, que se escaparon la madrugada del miércoles.

Para lograr la fuga de los capos y de siete sicarios, bastó con que los delincuentes atornillaran al frente de este camión de redilas una placa de acero de un cuarto de pulgada.

Exhibe el camión modificado debilidad en Tula

Sin usar soldadura, el escudo fue colocado con solo dos tornillos a la izquierda y dos a la derecha del tumbaburros.

Oscar Uscanga | Agencia Reforma

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El secretario de Salud de Hidalgo, Efraín Benítez Herrera, dijo que desde que se retomaron las clases presenciales en el estado, el 30 de agosto pasado, han detectado 175 casos de coronavirus.

No obstante, el funcionario agregó que los contagios han sido “extramuros”, pues no ocurrieron dentro de los centros educativos, por lo que no ha habido brotes.

Asimismo, explicó que, de los 175 casos, 37.1 por ciento corresponde a estudiantes; 44.6, a profesores, y 18.3 por ciento, a personal educativo.

Benítez Herrera agregó que durante la semana epidemiológica 47 se detectaron nueve pacientes con la enfermedad en los planteles de prescolar, primaria, bachillerato y universidad.

Según el secretario, de estos casos, cuatro corresponden a alumnos; tres, a docentes, y dos a, administrativos.

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