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Sin fiestas por la pandemia, reviven recuerdo del Lazca en Tezontle

No hubo la fiesta que hacen cada año en honor al líder de los Zetas


Sin fiestas ni un letrero que indicara su nombre, pero con las tradicionales Mañanitas y una misa llevada a cabo en su honor, ayer —como cada año— la iglesia de Nuestra Señora de los Lagos, ubicada en El Tezontle, colonia de Pachuca, celebró a Heriberto Lazcano “El Lazca”, exlíder del cártel de los Zetas, a quienes habitantes del lugar le deben dicho templo.

Este martes, el festejo anual se vio reducido a consecuencia de la contingencia sanitaria por Covid-19. En la entrada de la iglesia también faltó el letrero que usualmente se coloca con la fotografía y el nombre del recordado Z-3; en su lugar, solo hubo una ofrenda floral con la leyenda “Familia Lazcano”.

La celebración para conmemorar a quien en vida patrocinaba los eventos del recinto religioso en el Día de la Candelaria no tuvo cabida ante el regreso al rojo en el semáforo epidemiológico, por lo que solo una misa con medidas sanitarias y poca aglomeración fue posible. El baile, las peleas de gallos, corridas de todos y decenas de puestos que cada 2 de febrero se colocaban en inmediaciones de la colonia capitalina cercana a la 18va Zona Militar, donde el Lazca vivió, no animaron las calles; en su lugar, una patrulla vigiló la zona, acordonada por cintas rojas para controlar el flujo de los asistentes.

Aun así, algunos visitantes confiaron en que, para octubre, cuando se cumplan nueve años de la muerte del capo, la pandemia haya cedido un poco y quizá puedan retomar la conmemoración en esas fechas o, por lo menos, las misas y rezos que, a su criterio, deben ofrecerle.

Heriberto Lazcano Lazcano, alias el Lazca, fue un exagente de élite del Ejército mexicano, entrenado por Estados Unidos y líder de los Zetas desde su fundación. Alrededor de las 13:00 horas del 7 de octubre de 2012 falleció presuntamente abatido por la Marina.

MISTERIO ANTE ROBO DE CADÁVER

El deceso del Lazca estuvo envuelto en una ola de misterio que se agudizó cuando un comando armado robó su cuerpo de la funeraria donde se encontraba, en García Sabinas, Coahuila

Adriana Hernández | Pachuca

 

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