Residentes de Tula atribuyen diversos padecimientos a los residuos estancados en el afluente

La temporada de estiaje provoca que los lodos se estanquen en el río Tula y emitan gases y polvo al ambiente
Los hedores y gases desprendidos por las aguas negras y lodos putrefactos del río Tula se han convertido en un problema de salud pública, dijeron vecinos de la calle Manuel Doblado, contigua al puente Metlac, en el acceso principal al centro de la ciudad.
Los intensos olores y partículas contaminantes desprendidas por el cuerpo de aguas residuales, indicaron los residentes, causan desde dolores de cabeza, infecciones en los ojos y padecimientos gastrointestinales y respiratorios.
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Por las mañanas, narraron, amanece una especie de nata en sus aguas, la cual da pie al desprendimiento de lo que en apariencia es vapor, pero que en realidad son gases no identificados, los que son causa de las enfermedades ya descritas.
Ambientalistas del municipio y la región ya advertían sobre esta circunstancia desde que por primera vez se intentó revestir el río Tula, quienes argumentaron que en temporada de estiaje se tendría el problema del estancamiento de agua putrefacta, que generarían condiciones similares al efecto invernadero, mientras que en temporada de lluvias, el riesgo de inundación seguiría latente.

En este sentido, los vecinos de la calle anteriormente citada, lamentaron que hoy tengan que padecer de los efectos negativos de los “oídos sordos” de las autoridades y la indolencia de la Comisión Nacional del Agua.
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“Ya en ningún momento del año podemos vivir tranquilos, de mayo a octubre corremos el riesgo de inundaciones, mientras que el resto tenemos los malos olores y gases y los lodos”, señalan.
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