María Licona, un ama de casa de 55 años, que abandonó su casa al huir de los ríos de lodo, dijo temer que la “peste” que causan los animales muertos

La acumulación de restos de animales pueden generar un foco de infección, temen los residentes
Foto: AFP
Buitres vuelan en círculos sobre Huehuetla. Los cuerpos de los animales arrastrados por el lodo comienzan a pudrirse tras las lluvias y generan miedo a las infecciones entre la población.
Mientras espera auxilio, María Licona, un ama de casa de 55 años, que abandonó su casa al huir de los ríos de lodo, dijo temer que la “peste” que causan los animales muertos se convierta en una nueva amenaza: “Vamos a agarrar una enfermedad”.
Te puede interesar: Comunidades de Huehuetla sufren los estragos de las lluvias
La ayuda llega a cuentagotas a esta empobrecida localidad indígena, de unos 22mil 800 habitantes.
El martes, las grietas y los derrumbes en la carretera dificultaban el acceso a Huehuetla, municipio al que apenas se acercan algunas camionetas y motocicletas, insuficientes para transportar a los habitantes que intentan huir.
Un equipo de periodistas de la AFP constató ríos de lodo y el olor a podredumbre en algunos puntos de Huehuetla.
Refrigeradores, colchones, utensilios de plástico y sillones se asoman entre el barro, que alcanzó hasta dos metros en algunas zonas de Huehuetla.
Hombres y mujeres se entregan a la titánica labor de retirar el fango de las casas; algunos, con sus propias manos. “No hay ayuda que alcance”, dijo Bartolo Quirino, un apicultor de 42 años, quien echa en falta más apoyo gubernamental.
Te puede interesar: Pobladores de Huehuetla improvisan caminos debido a los deslaves
La AFP observó apenas 10 soldados ayudando a la población a limpiar sus viviendas. Hacia la tarde, otra decena de militares marchaba rumbo a Huehuetla.
“Quisiéramos que todo esto fuera más rápido, pero están llegando equipos (de limpieza y apertura de caminos)”, afirmó el martes la presidenta Claudia Sheinbaum, en rueda de prensa.
La mandataria añadió que más de 4 mil efectivos del Ejército y la Marina trabajan en las zonas de desastre, apoyados por decenas de máquinas para reparar caminería.
Vecinos y la prensa local informaron que en la comunidad La Esperanza, a unos cuatro kilómetros de Huehuetla, pobladores colocaron el mensaje de auxilio “SOS” con piedras, para que pueda verse desde el aire.

A la tristeza de perder sus viviendas y la desesperación por la escasez de alimentos, se suma el temor a un nuevo desastre en Huehuetla.
Dolores Téllez, ama de casa de 55 años, dice que el domingo “la gente entró en pánico” por el rumor de un deslave.
La mujer tenía razones para preocuparse: el jueves apenas pudo escapar de una violenta corriente de fango gracias a que sus vecinos le arrojaron una cuerda.
“Vimos cómo se arrastraban las casas”, relató entre lágrimas María Luisa Maximino, de 57 años, quien se resguardó trepando a la planta alta de la vivienda de su vecino. “Primero Dios, va a amanecer”, cuenta que le decía a su nieto de 15 años al tratar de calmarlo.
Osos de peluche, caballitos de madera y pelotas también quedaron sepultados por la tierra.
Dolores agregó que ella y sus vecinos rescatan cualquier juguete con el que los niños puedan entretenerse para que “no estén pensando” en la tragedia.
“No permitimos que se vengan a ver todo esto”, dijo sobre las capas de barro que afectan a cada negocio y vivienda.
¡Recibe las noticias al momento en tu Whatsapp! Únete a nuestro Canal: https://bit.ly/3S0OztH