Hasta el momento no existe una cura para el dragón amarillo, lo que pone en riesgo la producción y la economía de los citricultores de la región

Lugareños han quemado árboles para evitar la propagación del dragón amarillo
Foto: Salomón Hernández
Productores de naranja de la Huasteca expresaron su preocupación por la presencia del Huanglongbing (HLB), también conocido como dragón amarillo, una enfermedad que afecta a los árboles de cítricos y los lleva a la muerte.
Hasta el momento no existe una cura para el dragón amarillo, lo que pone en riesgo la producción y la economía de los citricultores de la región.
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En la localidad La Corrala, Huejutla, el productor Máximo Monterrubio Hernández informó que en un huerto de dos hectáreas, con 20 árboles, han detectado ejemplares enfermos, los cuales han tenido que ser quemados para evitar la propagación de la enfermedad.
“Es preocupante porque si seguimos perdiendo árboles, nuestras cosechas disminuirán y las pérdidas serán mayores”, señaló.
A pesar de que el precio de la naranja ha registrado un repunte, los productores explicaron que esto se debe a una reducción de 20 por ciento en la producción, en parte causada por la sequía y el impacto del dragón amarillo.

“Algunas huertas lograron hasta 15 toneladas, pero muchas otras no dieron mucho por la falta de lluvias”, comentó Gerardo Leyva, otro productor.
Los citricultores de la región han establecido acuerdos comerciales con empresas como Jumex, pero mencionan que las utilidades no son tan altas debido a los costos de flete y otros gastos de producción. Leyva estimó que un árbol sano puede producir alrededor de 100 kilos de naranja, por lo que la pérdida de cada ejemplar representa un golpe económico considerable.
Ante la gravedad de la situación, los productores han solicitado apoyo a las autoridades agropecuarias para implementar medidas de control y prevención. Algunos han optado por reforzar el monitoreo en sus huertas y aplicar tratamientos biológicos para mitigar el impacto del dragón amarillo.
“El problema es que estos tratamientos son costosos y muchos pequeños productores no pueden costearlos”, explicó Monterrubio Hernández.
A nivel estatal y federal, se han promovido campañas de concienciación para informar a los agricultores sobre la importancia de detectar a tiempo los síntomas del dragón amarillo, como el amarillamiento de las hojas, la deformación de los frutos y el debilitamiento del árbol; sin embargo, muchos productores consideran que hace falta un mayor respaldo económico y técnico para enfrentar el problema de manera efectiva.
Una de las posibles soluciones en fase de prueba es la introducción de una avispa depredadora que podría eliminar al psílido, el insecto transmisor de la enfermedad.
“Se ha mencionado que hay una avispa en fase de prueba que podría eliminar al psílido. Estamos a la expectativa de los resultados”, mencionó Monterrubio Hernández.
Investigadores y especialistas en el sector agropecuario han señalado que el control biológico es una alternativa viable para frenar el avance del dragón amarillo sin recurrir a químicos agresivos; sin embargo, su implementación a gran escala aún requiere más estudios y pruebas piloto en distintas regiones productoras de naranja.
El dragón amarillo en la Huasteca no solo afecta a los productores, sino a toda la cadena de suministro, desde jornaleros hasta comercializadores y transportistas. La reducción de la producción ha provocado una menor oferta de empleo temporal en el sector agrícola, lo que también repercute en la economía local.
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