Automovilistas afirmaron que las condiciones actuales de las carreteras afectan la seguridad vial y el desarrollo económico y social de la región

Usuarios afirmaron que carreteras más antiguas están en mejor estado
Foto: Salomón Hernández
Transportistas y usuarios de las vías de comunicación que conectan Atlapexco, Huejutla, Xochiatipan y Huazalingo se sumaron a las quejas por el deterioro de varias carreteras y la falta de continuidad en las obras de reparación.
Los inconformes aseguran que, pese a las inversiones anunciadas, los beneficios son parciales y las vialidades representan un riesgo para quienes a diario las transitan.
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La inconformidad crece entre las bases de transporte de El Manguito, Pachiquitla, Plaza Principal y Linda Vista, cuyos representantes, entre ellos Diego Hernández Hernández, Leonardo Cortés Martínez, Martín Bautista Ramos, Jaime Hernández Cristóbal y Karl Martínez Estrada, señalaron que las condiciones actuales de las carreteras afectan la seguridad vial y el desarrollo económico y social de la región.
Un ejemplo de ello, dijeron, es la carretera federal 103, en su tramo Candelaria–Atlapexco, modernizada en 2020, pero que ya presenta baches y hundimientos que ponen en riesgo a los conductores. Los transportistas, que pueden llegar a circular hasta seis veces al día por esta ruta, advierten que la falta de mantenimiento acelera el deterioro.

En 2023, se anunció el reencarpetamiento de la carretera que va de la base de taxis El Mango a Xochiatipan, con una longitud de 2.725 kilómetros y una inversión superior a los 11 millones de pesos; sin embargo, los 14 kilómetros restantes hacia Xochiatipan quedaron fuera del proyecto, lo que dejó inconformes a habitantes y usuarios, quienes consideran que la obra se quedó “a medias”.
Algo similar ocurrió con el tramo Huazalingo–Tehuetlán, donde en 2023 se destinaron 12 millones de pesos para rehabilitar 14.7 kilómetros. A pesar de la inversión, vecinos y transportistas aseguran que, dos años después, el asfalto muestra desgaste y daños evidentes, lo que, consideraron, pone en duda la calidad de los materiales y el proceso de ejecución.
“Con las lluvias recientes, ya se notan baches y desgastes. No entendemos cómo es posible que una carretera tan nueva presente daños tan rápido, mientras que otras, como la de Atlapexco hacia Tlanchiyahualica, construida en 1995, sigue en buen estado”, expresó Raúl Morales Allende, prestador de servicios de la zona.
Los inconformes cuestionaron por qué se destinan recursos significativos a tramos cortos y no se completan las carreteras en su totalidad, dejando rezagados kilómetros enteros, que, según ellos, también son vitales para la comunicación de comunidades rurales.
A su vez, se preguntan si hay estudios técnicos adecuados o si los proyectos responden más a criterios políticos que a las verdaderas necesidades de movilidad.
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De acuerdo con los transportistas, las malas condiciones de las carreteras impactan en la seguridad de los pasajeros, encarecen los costos de mantenimiento de los vehículos y obstaculizan el traslado de productos locales hacia los mercados regionales.
Los transportistas y habitantes hicieron un llamado a las autoridades estatales y federales para que revisen la calidad de las obras ejecutadas y den continuidad a los tramos inconclusos. Recalcaron que la Huasteca no puede seguir dependiendo de carreteras parchadas, que cada temporada de lluvias vuelven a ser intransitables.
“Estas vías ponen en riesgo la integridad física de quienes las transitamos”, insistieron.
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