¿Qué es la maternidad colectiva y cómo practicarla?
 Hace (3) meses · 
Maternidad debe ser una elección, señala activista
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Alexa Ramírez es mexicana, nació en el estado de Yucatán, pero desde hace diez años vive en Chile. Lejos de su núcleo familiar, tuvo que aprender a ser madre migrante.

“Cuando una es migrante se hace su propia familia. Tengo una red de apoyo impresionante que no es de sangre, es de almas”. En colectividad es como Alexa cría a Vicente, su hijo.

Thalía Luján, maestrante en desarrollo humano, dirige el proyecto Querida menstruación, un espacio al que define como seguro y educativo para compartir y aprender.

A través de talleres, Thalía acompaña y enseña a personas de todas las edades sobre las diferentes etapas en que se desarrolla el cuerpo: la menarquia, que es la primera menstruación, la pubertad, la adolescencia, el embarazo, el ciclo menstrual, la maternidad y cambios que se experimentan en la vida adulta como la perimenopausia y la menopausia.

La experta explica que maternar es la acción de cuidar, educar y criar a las hijas e hijos. Sin embargo, señala también que esta acción también se realiza en un contexto social a través de la maternidad colectiva, es decir, cuidar y proteger a otras personas que no solo implica el cuidado a las hijas e hijos biológicos.

¿Qué es maternar en colectividad?

El enfoque de maternar en colectivo reconoce que criar a un niño es una tarea que involucra a toda la sociedad y no solo a la familia nuclear, en este caso la madre. Además de que las personas adultas involucradas tengan conciencia de los roles y responsabilidades que adquieren.

“Hoy en día todavía existen muchas comunidades que crían en esta colectividad, que básicamente es compartir la responsabilidad y experiencias relacionadas con la crianza, más allá del núcleo familiar”, señala Thalía Luján en entrevista para Animal MX.

“Me refiero a que como comunidad y como sociedad contamos con una responsabilidad donde podemos involucrar a gente como amigos, familia extendida, colegios, maestras, terapeutas que están en momentos específicos. El objetivo es que las niñas y niños se sientan seguros y bienvenidos“. agrega Thalía.

Este enfoque también parte de la idea de reconocer y respetar todos los tipos de maternidades.

Alexa Ramírez, creadora del blog Maternidarks, cuenta a Animal MX que “podemos empezar con ser más empáticas, no juzgar, apoyarnos y saber que cada maternidad es diferente e individual, si partimos por eso ya tenemos un gran paso adelante para formar comunidad”.
Existe la idea de que el colectivo es que todos te ayuden a criar presencialmente, pero también implica respetar las maternidades ajenas y darles ese espacio para el desahogo.

Pero ahora surge la pregunta del millón: ¿Cómo canalizar ese desahogo? Al respecto Alexa cuenta que para ella hacer comunidad en internet le ha ayudado a sentirse entendida y acompañada por otras mujeres.

Algunos datos a favor de la maternidad colectiva

Hay datos que apoyan la idea de la maternidad en colectividad. Por ejemplo, en 2022, 45% de las mujeres en edad de trabajar participaron en el mercado laboral mexicano, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

De acuerdo con el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), la maternidad en México es un factor de deterioro de las condiciones laborales de las mujeres en el país, donde el 67% de las madres que cuentan con un empleo remunerado ganan hasta 2 salarios mínimos mensuales, es decir, un máximo de diez mil 372 pesos al mes. En menor proporción, 58% de las mujeres que no tienen hijos se encuentra en este mismo rango salarial.

Para las mujeres que trabajan fuera del hogar, la expectativa de lograr un equilibrio entre la vida laboral y familiar es fundamental. Esto puede incluir la gestión de las responsabilidades laborales junto con el cuidado y la crianza de los hijos.

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Foto: AFP

Maternidades gozosas y en colectividad

Esther Vivas, autora de Mamá desobediente, explica a Animal MX que tener una maternidad gozosa parte de reivindicar el goce de maternar en clave política.

Es decir, hoy en día, las personas que deciden ser madres viven aún una maternidad en la que se ha normalizado el sacrificio, el no tener vida propia, el dolor, la violencia, el abuso.

“Hay que reivindicar es que tenemos derecho a disfrutar de la maternidad y que todo esto que hemos normalizado es fruto de la falta de derechos que tenemos en nuestra experiencia materna. Para gozar de la maternidad, lo que necesitamos son derechos y políticas públicas que nos apoyen como madres y que apuesten por un parto respetado”, señala Esther Vivas.

Es importante acompañar a las madres, apostar por licencias de maternidad mucho más extensas de las que se tienen ahora, defender el parto respetado y combatir la violencia obstétrica, incluso acuerpar a las madres que quieren amamantar.

Sobre la maternidad colectiva, Esther señala que la solidaridad es fundamental entre mujeres madres ante un sistema que a menudo las ha confrontado. Ante esto, es importante entender que cada madre y sus diversidades, “cría como puede”.

“En ese sentido, la sororidad se convierte en una aliada entre mujeres madres y no madres porque al final, tan difícil es ser madre cómo no serlo porque esta sociedad nos juzga por el hecho de ser mujeres. Si no eres madre lo tienes muy difícil, pero si no lo eres también constantemente se va a poner en cuestión tu decisión”, reflexionó Vivas.

Criar en colectividad

Cuando Alejandra llegó a la Ciudad de México, tenía 7 meses de embarazo. Su embarazo era tan importante luego de 2 amenazas de aborto que había dejado atrás.

A pesar de los grandes cambios en su vida y dificultades como tampoco tener cerca a su familia ni a su perro, Monet, ella decidió ser madre.

“Desde el día uno viví con miedo, dejé de salir porque si caminaba de más una hemorragia podría acabar con la vida de Marcelo. Afortunadamente tengo una pareja extraordinaria que no solo ejerce su paternidad, sino que me ha ayudado en todo este proceso”, cuenta Alejandra a Animal MX.

Pero a pesar del apoyo de su pareja, Alejandra se ha encontrado la mayoría del tiempo maternando en solitario y cuenta que ha sido duro y muy triste.

A casi un año de tener a Marcelo, ella no ha encontrado una red de apoyo, excepto en la terapia que le permite contrarrestar el caos del significado que es ser madre.

El malabarismo de la maternidad

En su libro, Esther Vivas habla de “los malabarismo de la maternidad”, una importante reflexión sobre lo que sucede alrededor de la madre tras parir ante la serie de cambios que le esperan en las actividades que realiza en el día a día.

“Es un ejercicio casi imposible de malabarismos cotidianos para compatibilizar la crianza, la vida personal y el empleo. La conciliación ha demostrado ser una farsa, que obliga a subordinar el cuidado de las criaturas a un mercado de trabajo precario, con horarios variables, salarios bajos y jornadas interminables donde las mujeres, además, nos encontramos en inferioridad de condiciones respecto a los hombres”, escribe Esther.

Thalía Lujan señala que el objetivo principal de hacer una red de apoyo es “compartir experiencias, conocimientos, recursos y ser escuchadas”.

“Eso es algo muy muy importante, para crear estas redes primero que nada debemos establecer un espacio seguro donde todas las mujeres puedan compartir sus experiencias desafíos y logros de manera controlada” afirma Thalía, maestrante en desarrollo humano y premio Mujertec 2022.

Para crear redes de apoyo, Thalía enfatiza en reconocerse como personas únicas, con experiencias únicas y conocimientos distintos en los que tendrán que basarse tanto las mamás como las personas que rodean a la madre y sus infancias durante la crianza en colectividad.

Para crear estas redes recomienda lo siguiente:
– Establecer un espacio seguro donde todas las mujeres puedan compartir sus experiencias, desafíos y logros de manera controlada.
– Practicar la escucha activa poniendo atención a las demás, en especial cuando nos desarrollamos en un mundo digital lleno de inmediatez.
– Apoyar sin juzgar. Esto es fundamental porque un espacio seguro no es para juzgar a nadie, saber que ninguna es perfecta.
– Aprender a partir del respeto y la empatía.
– Facilitar el intercambio de información y consejos útiles entre las mujeres de la red. Es valioso contar con una persona con orientación psicológica que acompañe a las integrantes.
– Celebrar la diversidad, porque hoy en día existen muchos tipos de familia con las que convivimos.
Para Alejandra, la maternidad la describe como un trauma, un choque del que aún no se acostumbra. Si bien es una sensación de inmensa felicidad que, al mismo tiempo es difícil de describir, maternar también es un proceso doloroso, solitario y apabullante.

“Sin saber cambiar pañales, sin poder amamantar y con depresión posparto he transitado por los caminos más pedregosos de ser madre y hacerlo lejos de la tuya es aún más difícil. Resulta curioso que aunque la relación con mi madre esté un tanto rota, la necesité más que nunca”, finaliza.

 

 

Con información de Animal Político

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