“Somos los cimientos del estadio Hidalgo”

Orlando Segura afirmó que la construcción del estadio Hidalgo estuvo impulsada por la generación que le tocó liderar

 
Hace (2) meses
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El Club Pachuca actualmente goza de un estadio acorde a las exigencias de la primera división; sin embargo, eso no hubiera sido posible sin el ascenso que consiguió esa mítica generación de futbolistas en la temporada 1991-1992, encabezada por Orlando Segura.

De acuerdo con el Flaco, como se le conocía a aquel elegante central, toda esa plantilla impulsó la construcción de este nuevo coso al poner fin a los 19 de ausencia del equipo en el máximo circuito.

“Nosotros somos los cimientos de este estadio; se luchó mucho, también hubo compañeros que antes de nosotros lucharon mucho y desafortunadamente no lo lograron, pero lucharon. Mucha gente pasó por aquí”, dijo en entrevista con Criterio.

La misma leyenda de la institución compartió que ya existía la promesa de que si los Tuzos consumaban su retorno al máximo circuito, se edificaba un nuevo inmueble para albergar a toda la gente que se quedaba sin un lugar en el antiguo Revolución Mexicana, la cual tenía que instalarse en el cerro de Cubitos para ver los partidos de su equipo.

“Había rumores que se iba a construir un estadio si nosotros ascendíamos, pero no se había dado (…) Creo que la construcción fue en tiempo récord, porque el ascenso fue en julio y fue en siete meses que se desarrolló este gran proyecto, tan majestuoso e impresionante”, declaró.

Luego de tres finales perdidas ante Irapuato, en 1985; Cobra de Querétaro, en 1986, y Atlante, en 1991, el Pachuca por fin selló su regreso a primera división tras vencer al Zacatepec, en esa maratónica tanda de penales.

“Para nosotros fue extraordinario, y para la ciudad, también, que se había luchado tantas veces. La cuarta fue la vencida”, abundó.

Ya una vez instalados en el máximo circuito del futbol mexicano, los Tuzos tuvieron que aguardar poco más de media temporada para estrenar el estadio Hidalgo.

Durante su edificación intervinieron mil 500 trabajadores, se utilizaron 869 toneladas de acero y 6 mil 741 metros cúbicos de concreto.

“Empezamos a ver cómo se empezaba a construir. Decíamos ‘¿Apoco lo van a terminar en poco tiempo?’, y cuando nos dicen ‘En febrero lo vamos a inaugurar’, fue algo que nos dio una gran alegría”, compartió el Flaco, como se le conocía al espigado zaguero.

Así, en un partido de la jornada 28 de la temporada 1992-1993, el Pachuca pisó por primera vez la grama del Huracán –mote con el cual se le empezó a conocer a principios del 2000–, en un hecho histórico la tarde de aquel domingo 14 de febrero, en un duelo en el que el equipo enfrentó a la UNAM.

“Fue insuficiente el estadio para toda la gente que había asistido. De todos lados vinieron, también estuvo mucha gente de México para apoyar a Pumas. Se sentía esa gran alegría e incertidumbre de dónde iba a caer el primer gol”, acotó.

Sin embargo, a Orlando Segura le tocó vivir ese momento histórico de la institución en las gradas, ya que una lesión en la rodilla le impidió jugar gran parte de aquella temporada.

“Estaba como un aficionado más y emocionadísimo; me imagino que mis compañeros no se creían la emoción que sentían ellos”, manifestó.

La presentación de los Tuzos en su nuevo hogar no fue la esperada al caer 2-0 ante los felinos, mientras que en su siguiente compromiso igualaron 1-1 con Monterrey, por lo que aplicaron el famoso “la tercera es la vencida” y hasta un duelo contra el Atlas sumaron por primera vez de a tres en el Hidalgo, con un 2-1.

“El triunfo no iba a tardar en llegar, porque trabaja bien el equipo; se entregaba de lleno, pero los resultados no llegaban”, expresó.

Lastimosamente, el Pachuca únicamente jugó otros tres partidos más en el estadio Hidalgo, ante Morelia, Atlante y Querétaro, durante esa campaña, cerrando así una gran etapa del club, consideró el capitán de aquel plantel.

“Fue una gran fiesta desde que ascendimos hasta que desafortunadamente descendimos, la afición siempre estuvo apoyándonos en todo momento”, abundó el exfutbolista.

A pesar de la euforia del nuevo estadio Hidalgo, Orlando Segura consideró que los Tuzos pudieron permanecer en primera división si hubieran culminado aquella campaña en su antiguo inmueble.

“Tuvimos una gran racha al principio: se ganaron dos y se empataron; después viene una más complicado; no sé si en ese momento jugábamos toda la temporada en el Revolución, probablemente hubiéramos sacado mejores resultados”, enunció el Flaco, quien dijo que durante esos seis partidos que disputaron no se sentía una ventaja de jugar como locales, ya que tanto Pachuca como sus rivales estaban en igualdad de condiciones, al estarse adaptando al nuevo escenario.

“Acá era muy diferente; los equipos visitantes se sentían muy cómodos; no pesaba tanto la gente en ese momento”, abundó.

Asimismo, consideró que también se perdió la cercanía que hubo por muchos años entre los futbolistas y los seguidores, ya que en el Revolución se prestaba más la convivencia entre ambas partes, en comparación con lo que ya se vivió en el estadio Hidalgo.

“La afición que asistía al Revolución estaban bien metidos con el equipo; nosotros sentíamos esa vibra de la valla hacia el campo; después, nosotros salíamos del campo y nos encontrábamos a toda la gente. Era un gran cariño.

“Cuando nos venimos aquí al Hidalgo, se separó un poco la conexión directa con la gente, pues ya salíamos en los carros o en el camión. Sí, hubo un gran cambio”, afirmó.

También consideró que al haber una mayor capacidad en el nuevo inmueble, permitió que los seguidores de los demás clubes ya pudieran hacerse presentes en las gradas, no solo el grueso de público que semana a semana se hacía presente en Revolución Mexicana.

“Empezó a venir mucha afición al estadio que no sentía los colores, venía afición de Chivas, Pumas, Cruz Azul y América, afición que no eran 100 por ciento de Tuzos”, expresó.

Finalmente, Orlando Segura compartió que el gobernador de aquel periodo hizo la promesa de reconocer la proeza de su generación, colocando cada uno de sus nombres en el estadio Hidalgo; sin embargo, el mandatario dejó el poder a las siguientes semanas, por lo que ya no pudo consumar su palabra, la cual espera algún día puedan cristalizar esta o las próximas administraciones.

“Hay un compromiso que hizo en ese entonces gobernador Lugo Verduzco, que dijo que nos iba a poner una placa afuera del estadio, con todos los nombres de ese plantel, desde el entrenador hasta los utileros.

“Yo siento que el compromiso de una persona no es obligación de los siguientes, pero si nos prometieron algo, nosotros podemos colaborar, nosotros juntar para la placa, pero que nos den la oportunidad de ponerla. Sé que fue su promesa de ellos, pero creo que sí nos deben”, señaló.

Incluso, aseguró que sus compañeros y él estarían dispuestos correr con todos los gastos que puedan originarse por ese distintivo, pues lo único que buscan es que su legado prevalezca permanentemente en la historia del Club Pachuca.

“Nosotros pagamos la placa, pero que nos den un lugarcito en el estadio para quede reflejado la historia”, cerró.

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