El uso de redes sociales y videojuegos ha abierto un nuevo frente para el reclutamiento de adolescentes
Josué Guerrero Espino, de 17 años, desapareció el 30 de abril de 2025 en Ciudad Aldama, Chihuahua, tras recibir una supuesta oferta de empleo en el campo agrícola. Su madre, Magaly Espino, relató que el joven había salido de Santiago Papasquiaro, Durango, con la ilusión de trabajar en la pizca de sandía. Sin embargo, su destino fue otro.
El joven nunca llegó al lugar prometido. En su camino fue interceptado por Los Mayos, una facción del Cártel de Sinaloa, quienes lo reclutaron de manera forzada y posteriormente lo entregaron al Cártel de Juárez. La búsqueda emprendida por su madre se extendió durante cuatro meses hasta que, el 30 de agosto, se confirmó su hallazgo sin vida.
Ese mismo día desapareció también Ángel Fernando N., de 15 años, conocido como “El Pollo”, quien viajaba con él desde Guachochi. La familia relató que esperaba verlo de regreso en un mes, pero el contacto se perdió a finales de abril.
En julio comenzó a circular un video en redes sociales donde aparecía Josué Guerrero con la cabeza rapada, ojos vendados y manos atadas. En la grabación relataba que fue reclutado como “punto” o vigilante, e identificaba a “Roster” y “Challelo” como integrantes de Los Mayos. Su testimonio exhibió la manera en que los grupos delictivos operan mediante engaños laborales en Chihuahua y alrededores.

La madre del joven viajó a Aldama para difundir carteles, presentar denuncias y pedir apoyo ciudadano. Señaló públicamente que las autoridades no ofrecieron respuestas efectivas durante el proceso de búsqueda.
El 30 de agosto, Espino informó a través de un video que el cuerpo de su hijo había sido localizado y que la familia procedería con el sepelio.
El caso de Josué Guerrero refleja un fenómeno creciente en México: el reclutamiento de menores por el crimen organizado. Informes de la Secretaría de Gobernación señalan que redes sociales y videojuegos en línea como Free Fire o Call of Duty son utilizados para atraer a adolescentes con supuestas ofertas laborales.
Según especialistas de la UNAM, la ausencia del Estado en comunidades marginadas, la desigualdad y la falta de oportunidades fortalecen las condiciones para que organizaciones como Los Mayos logren captar a los jóvenes. La ONU ha recomendado tipificar el reclutamiento forzado como delito específico, aunque en México esta medida no ha avanzado con la solidez requerida.
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