El crecimiento del burnout en México se refleja en mayores niveles de cansancio, presión laboral y dificultades para mantener equilibrio personal

El estrés laboral en México afecta a millones de trabajadores y el nuevo estudio revela que el agotamiento emocional ya tiene consecuencias visibles dentro y fuera del trabajo
El estrés laboral en México continúa consolidándose como uno de los principales retos para trabajadores y empresas.
El Reporte de Salud Mental 2026 de AXA, elaborado con apoyo de Ipsos en distintos países, reveló que 62% de los trabajadores mexicanos presenta niveles de estrés laboral moderado o severo, una cifra que coloca a México como el tercer país con mayor incidencia de burnout o agotamiento laboral dentro del estudio, únicamente detrás de Turquía e Italia.
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Además del lugar en el ranking internacional, el informe identificó un incremento de cinco puntos porcentuales respecto al año anterior, señal que refleja una mayor presión emocional dentro de los espacios laborales.
El burnout o agotamiento laboral es un estado de desgaste físico, emocional y mental asociado con altos niveles de presión sostenida en el trabajo.
Aunque suele confundirse con cansancio común, especialistas advierten que puede traducirse en pérdida de motivación, dificultad para concentrarse, irritabilidad y disminución del rendimiento.
De acuerdo con el estudio, el problema dejó de ser una experiencia aislada y comenzó a impactar directamente la calidad de vida de millones de trabajadores.
Uno de los hallazgos más relevantes del reporte es que el grupo de 35 a 44 años concentra el nivel más alto de desgaste emocional.
En este segmento, 71% aseguró experimentar estrés laboral, una proporción superior al promedio nacional registrado dentro del estudio.
La situación tampoco se limita a puestos operativos.
El informe encontró que 68% de quienes ocupan cargos directivos o de gestión reportó síntomas relacionados con agotamiento profesional y presión constante.
El reporte indica que el desgaste no termina cuando concluye la jornada.
Entre las personas que reportaron estrés relacionado con el trabajo, 82% afirmó haber experimentado efectos negativos en su vida cotidiana.
Entre las afectaciones más frecuentes aparecen:
Estas consecuencias terminan afectando tanto el bienestar personal como el desempeño profesional.
Otro dato que llamó la atención fue el crecimiento de licencias relacionadas con bienestar emocional.
Durante los últimos 12 meses, 28% de los trabajadores encuestados solicitó alguna licencia médica vinculada con salud mental o afectaciones emocionales, con mayor presencia entre generaciones jóvenes.
Especialistas consultados en el estudio señalaron que factores como la incertidumbre económica, el miedo a perder el empleo y la presión financiera continúan entre los detonantes más frecuentes del deterioro emocional.
A pesar del crecimiento del problema, el entorno laboral todavía presenta barreras para abordar el tema.
Solo 64% de las personas encuestadas consideró que existe apertura para hablar de salud mental en su trabajo, mientras que muchas prefieren compartir sus preocupaciones con compañeros antes que con jefes o directivos.
El reporte también encontró una diferencia importante entre expectativa y apoyo.
Mientras 95% de los trabajadores dijo que participaría en programas de salud mental, únicamente 41% afirmó contar con este tipo de iniciativas dentro de su empresa.
Aunque algunas organizaciones implementan programas de bienestar, asistencia psicológica o actividades como meditación, especialistas advierten que estas medidas no siempre corrigen los factores estructurales que generan agotamiento.
El reto, concluye el reporte, no solo pasa por hablar de salud mental laboral, sino por modificar condiciones que favorecen el desgaste cotidiano.
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