A pesar del robo de su mercancía, Claudia Tapia confía en recuperar su inversión con ventas en Hidalgo

Tras ser asaltada en el Edomex, artesana participa en Festival de la Plata con sus velas inspiradas en el desierto
Tras haber sido víctima del robo de una camioneta con mercancía en Tlapacoya, Estado de México, Claudia Xóchitl Tapia Castillo decidió continuar con sus actividades comerciales y participar en el Festival de la Plata en Mineral del Monte, Hidalgo, donde expuso sus velas artesanales, cuyos precios van de los 15 a los 85 pesos.
De acuerdo con la comerciante, su familia transportaba diversos productos para vender en distintos puntos del Estado de México e Hidalgo cuando sufrieron el robo del vehículo que contenía la carga. Pese a ello, Claudia optó por mantener su participación en el evento artesanal en el Pueblo Mágico hidalguense.
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Señaló que, aunque lograron instalarse en el festival, la baja afluencia de visitantes ha afectado sus ventas, lo que complica la posibilidad de recuperar la inversión.

Claudia explicó que el negocio es un proyecto familiar que inició hace cuatro años con su hermana, quien es cosmetóloga y apasionada del desierto. Por ello, comenzaron a fabricar velas con formas de cactáceas y otros elementos inspirados en paisajes áridos, utilizando esencias y ceras especializadas.
Sin embargo, comentó que los costos de producción han aumentado recientemente, especialmente en lo relacionado con la cera y los aromas, lo que ha complicado aún más la rentabilidad de su emprendimiento.
A pesar de las dificultades, Claudia expresó su deseo de consolidar su marca y aumentar sus ventas en Hidalgo, donde esperan encontrar un mejor mercado para sus productos artesanales.
La edición 25 del Festival de la Plata, en Mineral del Monte, uno de los más esperados por el comercio local, no logró cumplir las expectativas económicas de expositores. Pese a la apertura al tránsito vehicular por avenida Juárez, las lluvias del fin de semana provocaron una disminución de visitantes y ventas de hasta 40 por ciento, informaron expositores.
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Los participantes consultados coincidieron en que hubo bajas de ventas, en comparación con el año anterior, lo cual atribuyeron a las lluvias, que desde el viernes afectaron a la región, causando inundaciones en viviendas y comercios sobre la avenida Juárez y encharcamientos en la zona centro, justo en el área comercial.
Confiaban en que el domingo, por ser día de descanso y el más común para visitantes y turistas, habría más ventas; sin embargo, la lluvia y el frío “espantó” la afluencia a Real del Monte.
Pero no solo se debió al clima, pues el cambio de fechas del festival, que comúnmente es durante la segunda semana de julio, influyó en la baja derrama económica, pues “como es fin de quincena, las personas deciden no salir”, refirió un locatario.
En el caso de Luciela González, vendedora de plata, señaló que las ventas fueron “menos” que en años pasados, pues cayeron hasta un 40 por ciento.
Recordó que esta situación viene desde enero, cuando comenzaron las obras en el acceso al Pueblo Mágico, disminuyendo la afluencia de visitantes.

Beatriz Jaen Tapia, que se dedica a la venta de accesorios para mujeres y hombres, coincidió con el descenso en el número de personas, sobre todo el domingo, cuando esperaban que fuera el día con mayor concurrencia y mejores ventas.
Beatriz recordó que jueves y viernes las intensas lluvias causaron daños entre los expositores, como la caída de lonas, encharcamientos y salpicaduras de agua, afectando sus mercancías.
Por su parte, América Valeria Téllez Chapa consideró que tuvo buenas ventas el fin de semana, “más que otros días”, pero en comparación con años anteriores, la afluencia de turismo fue menor.
Sobre las afectaciones por lluvias, señaló: “En nuestra carpa no sucedió, pero vimos imágenes en las que sí se ve cómo sufrieron con las lluvias”.

A su vez, Jorge Silva Gutiérrez, comerciante, dijo que la venta fue buena, porque hubo gente, pero en comparación con otros años sí fue baja, lo que atribuyó, sobre todo, a las lluvias.
Algunos de los asistentes al Festival de la Plata coincidieron en que, pese a la difusión del evento, tenían incertidumbre de si podrían llegar al centro de la población, pues desde enero —en más de una ocasión— no pudieron hacerlo por el cierre de la avenida principal.
“No había información ni señalamientos, la policía solo te decía que no podías pasar y mejor optábamos por regresar a la ciudad o irnos a Huasca. En otra ocasión nos mandaron por calles empinadas en donde los pobladores nos trataron muy mal”, refirió José Eduardo, oriundo de Ciudad de México.