En la identidad de los hidalguenses, “hacer un Hidalgo” es una muestra de orgullo regional y de amistad genuina
En diferentes reuniones, brindis o celebraciones en el estado de Hidalgo, existe una práctica que ha trascendido generaciones y que pocos fuera de la región comprenden del todo. Se trata de la llamada “cruzada” o “hacer un Hidalgo”, una expresión que despierta curiosidad entre locales y visitantes por igual.
La costumbre de “hacer un Hidalgo” se refiere al acto de beber el trago completo de una sola vez, sin pausas y sin dejar gota alguna. Aunque hoy se asocia con la camaradería o el valor en la mesa, su origen remonta a tiempos coloniales, cuando la palabra “hidalgo” —derivada de “hijo de algo”— identificaba a los hombres libres de impuestos, considerados nobles o de honor.
Con el paso de los años, el término se adaptó en la cultura popular mexicana, y particularmente en el territorio de Hidalgo, tomó un sentido más festivo: cumplir con el compromiso del brindis hasta el final. En reuniones familiares, ferias o fiestas patronales, cuando alguien dice “hazte un Hidalgo”, implica demostrar respeto y entrega a la ocasión.
A diferencia de lo que muchos podrían pensar, la práctica no busca fomentar el consumo excesivo, sino representar un acto de hermandad. En los pueblos de Hidalgo, especialmente durante las ferias o en convivencias tradicionales, se mantiene la costumbre como símbolo de amistad y confianza entre quienes comparten la bebida.

Incluso, en algunos municipios, se conserva la frase “por honor, como buen Hidalgo”, recordando su vínculo con la historia de orgullo y pertenencia que caracteriza al estado.
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