Desde hace más de 18 años, Gregoria trata de encontrar de manera incansable a Gustavo, su hijo, quien fue reportado como extraviado en marzo de 2007
Gregoria se integró al colectivo Madres Buscando a sus Hijos, con quienes realiza búsquedas en distintos municipios de Hidalgo / Foto de David Martínez
Sin apoyo institucional, exponiéndose a peligros, con herramientas propias y, sobre todo, con sus manos, las madres buscadoras rastrean en las entrañas de la tierra y los cerros algún indicio que las lleve a encontrar a sus hijos desaparecidos.
Un 21 de marzo de 2007, Gustavo Alberto de la Cruz Ortiz salió de su casa para asistir a la secundaria general número 1 de Pachuca y no regresó a casa. Sus familiares salieron a buscarlo, sin éxito alguno. Hoy, 18 años después, su madre, Gregoria, después de incontables búsquedas, lágrimas, desgaste emocional y físico, no pierde la esperanza de volver a encontrarse con su hijo, quien hoy tendría 30 años de edad.
Goyita Ortiz, como le conocen comúnmente, recuerda entre lágrimas que aquel miércoles su hijo la acompañó a poner su puesto afuera de una escuela y después él se dirigió a su institución educativa, donde cursaba el turno de la tarde.
“Desgraciadamente ahora me arrepiento de no haber ido por él a la escuela, yo veía seguro (que se regresara solo); hace 18 años no había tanta inseguridad como ahora”, expresó en entrevista con Criterio y señaló que no descansarán hasta buscarlo.
A partir de esa fecha, Gregoria se integró al colectivo Madres Buscando a sus Hijos y a lo largo de estas casi dos décadas comenzó a realizar búsquedas en gran parte de municipios del estado, entre ellos Pachuca, en donde, junto con otras personas, ha indagado incluso en tiros de mina o cerros, sin que haya una pista del paradero de su hijo.
Aunque el caso de Gustavo fue atraído por la Fiscalía General de la República (FGR), al igual que en la Procuraduría General de Justicia del Estado de Hidalgo (PGJEH), no ha habido avance en ninguna instancia, por lo que dijo no tener confianza en las autoridades.
Señaló que sus búsquedas no solo son en la entidad, sino que ha acudido a Guerrero, Tlaxcala, Puebla, Veracruz, Guadalajara y Monterrey, entre otros lugares, y ha invertido recursos económicos propios para ir a estos sitios.
Comentó que, aunque siempre son acompañadas por autoridades, es riesgosa la actividad que llevan a cabo porque pueden sufrir alguna picadura de algún animal o incluso caerse; además, relató que hace algunos años realizó una búsqueda en Morelos, donde fue agredida a balazos junto con otras madres.

“Cuando se busca en campo… por ejemplo, la primera vez que yo encontré fue en Sonora; fue muy difícil porque encontrar restos esparcidos en la arena sí fue difícil; encontramos mandíbulas, cráneos, muchas partes del cuerpo; había personas enterradas”, dijo
Asimismo, Gregoria indicó que hace tres años, aproximadamente, en una búsqueda por el municipio Tecozautla, encontraron dos cuerpos en una posible fosa.
“Es raro, sientes bonito y a la vez tristeza: sientes bonito porque alguien va a regresar a casa y a la vez sientes mucha tristeza porque a esas personas les cortaron los pies; te imaginas que le tuvieron que cortar los pies para que pudieran caber en el lugar pequeño y sientes mucha tristeza porque dices ‘Cómo voy a encontrar a mi hijo’”.
Comentó que su vida cambió por completo con la desaparición de Gustavo, pues, por ejemplo, cada 10 de mayo participa en una marcha que se realiza en Ciudad de México, en lugar de festejar a su madre.
Igualmente, consideró que los cambios constantes del Ministerio Público (MP) hacen difícil que avance su caso, además de que, dijo, el personal carece de herramientas básicas como computadoras de calidad que faciliten su labor.
“Yo tengo que estar encima del MP. Por ejemplo, si yo no voy, ten por seguro que mi expediente en lugar de estar arriba está abajo; si tú no vas, ellos no lo van a buscar”, dijo.
En ese contexto, Gregoria indicó que falta en la PGJEH un especialista en el área de análisis de contexto.
Consideró que hacen falta mayores búsquedas en campo de parte de la Comisión de Búsqueda de la entidad, pues dijo que este año no se ha realizado ninguna generalizada, además de que percibe que presentan mayor atención a los casos nuevos.
La madre buscadora comentó que también ha acudido al Servicio Médico Forense (Semefo) del estado y de otras entidades a reconocer cuerpos, con la esperanza que ahí se encuentre su hijo, sin tener éxito.
“Nos acostumbramos al olor, a ver las caritas o la forma en que luego los ejecutan porque no en todos lados los encuentras bonitos”, indicó.
Además, señaló que el número de madres buscadoras ha incrementado en casi dos décadas y, prueba de ello, dijo, es el número de fichas de búsqueda que se encuentran en los postes de las ciudades.
De acuerdo con datos de la plataforma que administra la Secretaría de Gobierno y la Comisión Nacional de Búsqueda, en Hidalgo han sido reportadas como desaparecidas 506 personas desde el 5 de septiembre de 2022, día en que inició la actual administración estatal, al día de la publicación de esta nota.
En ese mismo periodo, un total de mil 642 personas han sido encontradas con vida y 131 han sido localizadas sin vida, según la información del gobierno federal.
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