Habitantes de la zona argumentaron que desde hace dos años, cuando inició dicha obra federal, enfrentaron varios problemas relacionados con afectaciones a las tuberías de agua potable y drenaje
La recién inaugurada carretera Real del Monte-Huasca dejó a vecinos del barrio Casas Quemadas sin acceso a sus viviendas y afecta a negocios de los límites entre Pachuca y Real del Monte, así como a la circulación peatonal, situación por la que diariamente peligra la seguridad de más de 50 familias, acusan lugareños.
En entrevista con Criterio, habitantes de la zona argumentaron que desde hace dos años, cuando inició dicha obra federal —en enero de 2023—, enfrentaron varios problemas relacionados con afectaciones a las tuberías de agua potable y drenaje de la zona; sin embargo, cuando terminaron la carretera se originó una preocupación mayor: su seguridad vial.
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Mencionaron que quienes acceden a través de vehículos particulares a sus hogares deben realizar maniobras peligrosas, como circular en sentido contrario, pues de otro modo deberían ir hasta Huasca para incorporarse al sentido correspondiente.
Explicaron que lo anterior se debe a que hay viviendas ubicadas metros antes de la conexión entre las carreteras de Huasca y Real del Monte, en dirección a Pachuca, por lo que no hay espacio para que los conductores puedan retornar y acceder a sus hogares.

José Ortiz, uno de los pobladores afectados, mencionó que el 28 de febrero de este año ingresó un oficio ante la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) para hacer de su conocimiento la situación que actualmente enfrentan en la zona, correspondiente al kilómetro 105 de la carretera Pachuca-Tampico; sin embargo, dijo que hasta la fecha no ha obtenido respuesta.
Por otra parte, personas que caminan y usan transporte público reprocharon que la obra no incluyó ningún puente o cruce peatonal para conectar a los negocios y viviendas de la zona con el municipio, así como la falta de un paradero seguro en la carretera.
“El transporte del lado del Real ya no nos levanta para llevarnos a Pachuca porque, como ya quedó la carretera más amplia, los coches no respetan. Pusieron unos vibradores, pero nadie los respeta; entonces, los coches vienen con tanta velocidad que las urvan ya no nos levantan”, dijo Juana Gutiérrez, una de las afectadas.
“Somos parte de los olvidados del Pueblo Mágico y ahora también nos tocó ser de los olvidados por parte de las constructoras y del gobierno federal”, agregó Imelda, su hermana.
Francisco Aladro, encargado del restaurante El Chalet, acusó que su establecimiento también resultó afectado por la carretera, ya que, al cambiar el sentido de la circulación, dicho tramo ya no es de tránsito obligado, lo que perjudica la visibilidad de los negocios.
Agregó que los comercios deberán invertir en señalética para atraer visitantes y mantener a sus clientes habituales, pues los materiales con los que contaban fueron retirados durante la construcción de la carretera.
Ante dicha situación, la SICT indicó, a través de una tarjeta informativa, que hasta el momento no cuentan con antecedentes de reuniones de vecinos.
El área de Comunicación Social de la dependencia precisó que han atendido de manera particular a ciudadanos que se consideraron afectados por la carretera, sin detallar los problemas que dijeron tener ni si fueron resueltos.
Actualmente, derivado de las obras complementarias de la SICT, los afectados indicaron que pueden circular “de forma precavida”; sin embargo, la situación podría agravarse cuando terminen y se abra el flujo vial por completo.
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