Olga Martínez trabajó ocho años como elemento de la SSPH y estuvo en las zonas más conflictivas de la entidad, pero hoy enfrenta el cáncer, la pobreza y la calle

La expolicía vive acompañada de sus perros, a quienes cuida con devoción | Fotos: Especial
Olga Martínez Lara, expolicía de la Secretaría de Seguridad Pública de Hidalgo (SSPH), enfrenta una de las etapas más difíciles de su vida. Luego de ocho años de servicio activo en operativos de alto riesgo, hoy vive en situación de calle, con una discapacidad motriz permanente y un diagnóstico reciente de cáncer.
La mujer, quien durante su trayectoria participó en intervenciones en zonas conflictivas del estado, quedó en silla de ruedas tras una lesión grave durante un operativo. Desde entonces, su vida cambió radicalmente. Sin ingreso fijo, sin familia cercana y con gastos médicos constantes, ha recurrido a pedir ayuda directamente en las calles de Pachuca.
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Recientemente, la expolicía fue desalojada del cuarto que rentaba. Sus pertenencias fueron colocadas en la vía pública, según documentaron vecinos de la zona. En ese momento, elementos de la Policía Violeta acudieron a brindarle apoyo emergente y facilitaron una reubicación temporal, la cual —aclaró— fue provisional.
Actualmente, la expolicía se encuentra frente a la gasolinera de Dos Caminos, en la calle Mariano Abasolo, justo a un costado de un Oxxo. Ahí ha establecido un punto de contacto con quienes quieran ofrecerle ayuda: ya sea económica, médica o con la renta de una habitación digna.

Olga Martínez permanece en todo momento acompañada de sus perros, a quienes considera parte fundamental de su vida y quienes también fueron desalojados con ella. “No puedo dejarlos, son mi familia”, expresó.
Desde ese sitio, la expolicía Olga ha reiterado su disposición para pagar una renta básica y cubrir sus propios gastos en la medida de sus posibilidades. Afirmó que, pese a las adversidades, mantiene el ánimo firme y la esperanza de encontrar una solución.
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Además, lanzó un llamado urgente a organizaciones civiles y a la ciudadanía para apoyarla con donaciones, atención médica, alimento o cualquier tipo de respaldo. También agradeció públicamente a quienes ya han respondido con solidaridad.
La historia de Olga, expolicía hidalguense, es un ejemplo de cómo quienes dedicaron su vida al servicio público pueden quedar desprotegidos si el sistema no garantiza mecanismos efectivos de atención y respaldo ante enfermedades, discapacidad o abandono.
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