El proyecto más costoso es, con diferencia, el nuevo salón de plenos, para el cual se contempla un presupuesto de alrededor de 80 millones de pesos
El Congreso de Hidalgo plantea un paquete de obras cuyo costo en conjunto supera los 90 millones de pesos, entre la demolición total del antiguo Salón de Plenos, la construcción de uno nuevo y la intervención de la Torre Legislativa, a falta todavía de las licitaciones oficiales para determinar qué empresas se encargarán de dichos trabajos.
El proyecto más costoso es, con diferencia, el nuevo salón de plenos, para el cual se contempla un presupuesto de alrededor de 80 millones de pesos, monto que ya fue etiquetado en el Presupuesto de Egresos del Congreso de Hidalgo.
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Este nuevo espacio sustituirá al recinto que durante casi 40 años fue sede de debates, acuerdos, confrontaciones y decisiones políticas en la entidad.
Sin embargo, ese pasado ya quedó atrás, pues el antiguo pleno fue completamente demolido en las últimas semanas.
Hoy, en el sitio donde se ubicaban la tribuna, las curules, las gradas y el mural Por Amor a Hidalgo, solo quedan los cimientos y tierra removida.
La estructura desapareció por completo tras los trabajos de demolición, que representaron una inversión cercana a los 4.9 millones de pesos.

La demolición incluyó el retiro de techumbre, muros, cristales y cualquier elemento estructural del recinto.
Lo que por décadas fue conocido como la Sala del Pueblo hoy es un espacio abierto, intervenido por maquinaria pesada, en espera de dar paso a una nueva construcción, cuyo costo multiplicará por más de 15 lo que se destinó para derrumbarlo.
A la par de esta obra, el Congreso hidalguense proyecta intervenir la Torre Legislativa, un edificio que presenta deterioro visible en su fachada.
De acuerdo con el presidente de la Junta de Gobierno del Congreso local, Andrés Velázquez Vázquez, el inmueble presenta desprendimiento de placas en su recubrimiento exterior, además de desgaste por el paso del tiempo, lo que, incluso, ya derivó en observaciones por parte de Protección Civil.
Para atender estos daños, no se plantea únicamente un mantenimiento superficial, pues la propuesta considera retirar las placas actuales y sustituirlas por nuevos recubrimientos, lo que elevaría el costo de la intervención a un rango de entre 5 millones y 7 millones de pesos.
Tan solo esta rehabilitación representa, por sí sola, un monto superior al que se destinó para la demolición completa del antiguo pleno.
En este proceso, al menos cuatro empresas han realizado recorridos en el inmueble para evaluar sus condiciones estructurales y presentar propuestas técnicas para una futura licitación que definirá la obra, detalló Velázquez Vázquez.
Así, entre los casi 5 millones de pesos utilizados para la demolición, los hasta 7 millones proyectados para la torre y los 80 millones contemplados para el nuevo Salón de Plenos, el Congreso hidalguense prepara una inversión superior a los 90 millones de pesos en la transformación de su infraestructura.
Mientras el antiguo recinto quedó reducido a cimientos y tierra, el nuevo pleno avanza como el proyecto más ambicioso del Poder Legislativo de la entidad en años recientes.
La transformación del espacio no solo implica un cambio físico, sino que redefine el lugar desde donde se tomarán las decisiones públicas en la entidad, ahora bajo una infraestructura completamente nueva.
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