
26 adultos mayores de Hidalgo inician su vuelo hacia Phoenix para reunirse con sus hijos después de 20 años de espera.
El calendario marcó por fin el 30 de abril, pero este año el Día del Niño fue para 26 adultos mayores que, tras dos décadas de abrazos postergados, emprendieron el vuelo hacia el país norte.
Bajo el programa Raíces de Hidalgo, el grupo se dio cita a las 3:30 horas en la oficina de atención al migrante hidalguense. Su titular, Manuel Aranda, se unió aldestino hacia Phoenix, Arizona.
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Las madres hidalguenses llegan justo a tiempo para celebrar el 10 de mayo en familia. Para muchos, será la primera vez en más de 20 años que ese festejo no suceda a través de una pantalla de celular.
“No es lo mismo escucharla por teléfono que ir a verla”, confesó María Luisa Nolasco, quien viaja junto a su esposo, Melquiades Hernández. Ella solo piensa en la emoción de poder, al fin, abrazarla y recuperar el tiempo perdido.
Para José Solera, de 74 años y vecino de Pachuca, el viaje es un doble desafío: nunca antes ha subido a un avión. “Siento bonito, la quiero muchísimo”, confesó al subir a la camioneta que trasladó al grupo hacia el Aeropuerto Benito Juárez. Con el despegue programado a las 9:20 am, José inició el trayecto que, tras dos décadas de espera, lo dejará finalmente en los brazos de su hija.
Desde Acaxochitlán, Manuel Sánchez mencionó que viaja con su esposa, quien se recupera de una parálisis, viaja a su lado para conocer a tres nietos que solo han visto en fotografías.
El trayecto de tres horas hacia Phoenix no lo recorren solos. Viajan con un grupo de apoyo de 3 voluntarios de una de las 16 organizaciones y enlaces que colaboran con el programa. En este vuelo también los acompaña la senadora Karina Ruiz, originaria de Oaxaca y reconocida como la primera senadora migrante de México residente en el extranjero.
Al aterrizar, diez voluntarios de la organización Club Hidalguense en Phoenix ya los aguardan con un autobús y una comida de bienvenida. Al frente de este recibimiento está Lorenzo Escamilla, originario de Chilcuautla, junto a su hijo, quien gracias a su condición binacional actúa como enlace clave en estos traslados.
En este encuentro, que promete estar lleno de lágrimas de felicidad, los hijos finalmente verán a sus padres caminar hacia ellos para fundirse en el abrazo postergado.
El trámite comenzó hace un año, enfrentando citas que tardaban meses en llegar. De los solicitantes, 14 no lograron obtener la visa esta vez, pero la recomendación es volver a intentarlo en seis meses.
Para los 26 hidalguenses que hoy surcan el cielo, el regreso está marcado para el 19 de mayo. Por delante quedan 20 días para recuperar los abrazos perdidos, borrar las distancias y, finalmente, conocer en persona a los nietos que hasta hoy solo existían en fotografías.
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