Se estima que la institución alberga a cerca de 500 alumnos, quienes hoy exigen una estructura docente y administrativa que garantice un entorno seguro y ético para la formación de futuros médicos.

La Escuela de Medicina Intermédica informó que ya investiga las denuncias realizadas por estudiantes.
Estudiantes y padres de familia de la Escuela de Medicina Intermédica denunciaron a Criterio Hidalgo una serie de supuestas irregularidades que van desde la presunta venta de exámenes hasta amenazas de violencia física y acoso cibernético, ante la aparente indiferencia de las autoridades académicas.
La controversia estalló durante la aplicación de los exámenes departamentales de segundo año. Según testimonios que prefieren mantener el anonimato, circuló el supuesto de que el examen de Farmacología fue filtrado o vendido previamente por una suma de 1,500 pesos.
A raíz de la filtración, se han reportado supuestos actos de difamación y amenazas directas a los alumnos de la institución a través de mensajes de texto. Estudiantes señalaron a un alumno de segundo año por amedrentar a sus compañeros tras ser señalado por poseer el material evaluativo de forma ilícita.
Las víctimas aseguran sentirse vulnerables ante la falta de sanciones por parte de la escuela, ya que el alumno supuestamente refiere protección de los administrativos.
La preocupación aumentó ante reportes de que alumnos presumieron la posesión de armas de fuego en redes sociales y emitieron amenazas de ataques masivos contra la comunidad escolar.

Aunque estas evidencias habrían sido presentadas ante Ana María Tavarez Jiménez, directora técnica de la Escuela de Medicina Intermédica, padres de familia denunciaron que no se aplicaron medidas preventivas y correctivas, debido a que el alumno señalado concluyó sus estudios y se graduó sin contratiempos.
Existe la denuncia sobre un grupo de mensajería donde presuntamente se comparten fotografías íntimas de alumnas sin su consentimiento. Se señala que el administrador de dicho grupo es un recién egresado de la institución, lo que sugiere que estas prácticas han sido toleradas por largo tiempo sin que la universidad intervenga para proteger la integridad de sus estudiantes.
Los alumnos manifiestan un profundo sentimiento de abandono, alegando que la administración “solo actúa cuando los padres de familia intervienen directamente”.
Según los testimonios, el personal administrativo ha llegado a declarar que la seguridad y bienestar de los alumnos “no es su prioridad“, enfocándose únicamente en procesos burocráticos y minimizando reportes de bullying y acoso.
Dado que la Escuela de Medicina Intermédica cuenta con el aval de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), los afectados planean llevar sus denuncias ante la máxima casa de estudios a nivel nacional.
Además, buscan que se realice una auditoría académica y de seguridad, ante el temor de que las represalias internas y el ambiente hostil escalen dentro del plantel.
Se estima que la institución alberga a cerca de 500 alumnos, quienes hoy exigen una estructura docente y administrativa que garantice un entorno seguro y ético para la formación de futuros médicos.
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