La trabajadora del ayuntamiento denunció ser víctima de discriminación por su orientación sexual por parte de su jefe, Luis Alonso López Vite
Tras 22 años de servicio en el ayuntamiento de Mineral de la Reforma, Arely —nombre ficticio que resguarda su identidad— enfrenta el momento más difícil de su vida personal y laboral.
A sus 53 años, denunció ser víctima de discriminación por su orientación sexual por parte de su jefe, Luis Alonso López Vite, director de Arte y Cultura de Mineral de la Reforma.
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La funcionaria, quien antes de este suceso vivía en armonía con su pareja y familia, interpuso una denuncia formal ante la Procuraduría General de Justicia del Estado de Hidalgo (PGJEH), pues busca que su caso marque un precedente contra este tipo de conductas, que vulneran los derechos fundamentales de las personas.
En entrevista con Criterio, visiblemente afectada y con un tono que combinaba tristeza e impotencia, narró cómo su vida cambió tras reincorporarse al trabajo luego de una incapacidad médica.
El 18 de septiembre pasado, Arely regresó a su puesto en la Secretaría de Desarrollo Social de Mineral de la Reforma, en el área de Arte y Cultura, pero se encontró con un nuevo jefe que, asegura, marcó el inicio de su tormento.
Apenas un día después de conocerla, relató, López Vite se refirió a ella como “la sindicalizada y lesbiana”, denotando actitudes despectivas ante su estado laboral y orientación sexual.
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Incluso, el 19 de septiembre, sin razón aparente, fue reasignada al área de Danza, en una pequeña bodega sin el equipo necesario para desempeñar sus funciones, lo que la relegó al olvido laboral.
“Me mandaron a una bodega diminuta, sin computadora ni nada, y me dijeron que limpiara los cajones por órdenes de Luis”, explicó.
Al buscar apoyo en el sindicato y en el área administrativa en el ayuntamiento de Mineral de la Refcorma, Arely se encontró con indiferencia; de nada sirvió acudir a dichas instancias, pues poco después fue nuevamente cambiada a un centro comunitario, donde su única función era “abrir puertas”.
La situación no solo afectó su desempeño laboral, sino también su bienestar emocional, lo que la llevó a presentar una denuncia formal el 24 de septiembre, por el delito de discriminación, que, de acuerdo con el Codigo Penal del Estado de Hidalgo, alcanza penas de uno a tres años de prisión.
No obstante, en la misma PGJEH enfrentó obstáculos, ya que intentaron disuadirla argumentando que sería un proceso largo y complicado.
Pese a ello, decidió continuar con el proceso, por lo que el 27 de septiembre se realizó un dictamen psicológico, que confirmó los daños emocionales que sufrió Arely, tales como ansiedad, inseguridad y sentimientos de impotencia, todos derivados de los hechos denunciados.
A pesar de las dificultades, Arely sigue luchando, pues lamentó que muchos de sus compañeros, testigos de los hechos, hayan sido presionados por las autoridades para no testificar, pues solo uno accedió a respaldarla en el proceso legal, además de su pareja, quien puede constatar las afectaciones mencionadas.
Según la denunciante, no es la primera vez que López Vite incurre en conductas similares, ya que otros empleados del ayuntamiento de Mineral de la Reforma, especialmente del área de Limpieza, han señalado malos tratos por parte del director.
El caso de Arely pone sobre la mesa una condición que debería tener cualquier persona en su entorno laboral: el respeto a la dignidad humana y el derecho a trabajar en un ambiente libre de discriminación.
“Ya no soy la misma, he caído en depresión, discuto con mi pareja y me he alejado de mi familia, mis hijos me preguntan por qué estoy amargada y no sé cómo explicarles que tengo miedo de todo, no saben de los problemas que atravieso en el trabajo”, confesó con algunas lágrimas en los ojos.
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