Te contamos sobre esta ceremonia en donde colocan la banda tricolor a esta figura religiosa

El Señor de Jalpan, “El General de Generales,” es venerado en Ixmiquilpan como símbolo de protección y resistencia desde la Revolución Mexicana.
Foto: Redes Araceli Beltrán
Este jueves 15 de agosto, como cada año, se colocó la banda tricolor al General de Generales, Señor de Jalpan, en el municipio de Ixmiquilpan, Hidalgo.
La alcaldesa de Ixmiquilpan, Araceli Beltrán, fue quien participó en la ceremonia religiosa–cívica en donde subió a lo más alto del estrado de templo de la Iglesia de San Miguel Arcángel, mientras que en fondo se escuchaba el himno nacional mexicano.
“Que honor nuevamente colocar la banda tricolor al General de Generales, Señor de Jalpan. Nuestra cultura y tradición trascienden en el tiempo.”, escribió en sus redes la alcaldesa de Ixmiquilpan.
Estos festejos tienen una duración de 52 días que comienzan el día 31 de julio y culmina el 20 de septiembre, para conmemorar el 254 aniversario de la llegada del Señor de Jalpan a Ixmiquilpan.

En la historia de México, pocas leyendas han dejado una huella tan profunda como la del Señor de Jalpan, conocido hoy como “El General de Generales.” Este título, otorgado no a un hombre, sino a una figura religiosa, resuena cada año en Ixmiquilpan, Hidalgo, durante la ceremonia cívico-religiosa del 15 de agosto, donde se conmemora el misterioso y milagroso evento que cambió el destino de la ciudad.
Todo comenzó durante la Revolución Mexicana, una época de cambios sociales y políticos que sacudió al país. El Valle del Mezquital, como muchas otras regiones, no estuvo exento de las batallas que marcaron esta era. Según la leyenda, guerrillas revolucionarias sitiaron Ixmiquilpan, con la intención de saquearla. Ante la inminente amenaza, el general del Ejército, conocido como Eredia, buscó ayuda en lo divino y prometió al Señor de Jalpan que si intercedía para proteger la ciudad, lo nombraría General.
Lo que sucedió después es parte del misticismo que rodea esta historia. Desde la cima del cerro del Cortijo, los invasores vieron algo inexplicable: una defensa que parecía infranqueable. Sin atreverse a atacar, las guerrillas huyeron rumbo al Bajío, dejando a Ixmiquilpan a salvo. Eredia, fiel a su promesa, organizó una ceremonia en la que, en señal de gratitud y devoción, se bajó de su caballo y colocó su banda tricolor al Señor de Jalpan, elevándolo así al rango de General.

Este acto ha sido recordado y celebrado durante generaciones. Sin embargo, Joel Pérez Martín, encargado de los festejos en Ixmiquilpan, aclara una confusión común: la banda que se entrega al Señor de Jalpan no es la banda presidencial, sino una banda tricolor, lo que subraya el simbolismo militar y no político de la ceremonia.
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