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Hidalgo histórico

Relatan apariciones de duendes en Huasca


En el Pueblo Mágico Huasca los duendes trenzan el cabello de las niñas y las crines de los caballos, señala Cristina Cortés de Herwing, quien ha dedicado parte de su vida a indagar sobre el tema.

“El 5 de febrero de 2000 corté la primera trenza que apareció en el crin de ´Bandolero´, uno de mis caballos favoritos, que a pesar de verlo seguía sin creer porque soy estilista de profesión y sé los que cuesta trabajar con cabellos humanos y todavía más con cerdas tan rígidas y difíciles de manejar”, relata.

Desde entonces, Cristina ha dedicado parte de su vida a indagar en el tema. Preguntó a todos aquellos que encontraba en su camino, sobre todo a las personas mayores. “Muchos tenían historias que contar con duendes, pero el temor al qué dirán los obligaba a negarlo”, expone.

El reto entonces comenzó para documentar la información con testimonios y evidencias reales para dejar atrás el mito y darle vida a cada relato reunido en el Museo de los Duendes, que abrió sus puertas hace 15 años.

La fundadora del museo platica que en 1994 ocurrió uno de los casos con mayor eco en el poblado. Un grupo de jóvenes fue de campamento al bosque, donde se encontraron con varios duendes haciendo una “fiesta”.

“Tras quitarse el miedo y aceptar la invitación de pasar toda la madrugada con los duendecillos, éstos les dijeron que no se hacen presentes a todos los humanos porque regularmente los agreden y los exhortaron a cuidar la naturaleza”, agrega.
Así, Cortés de Herwing recopiló cientos de relatos que sucedieron a niños, adultos y ancianos que de alguna forma fueron tocados por estos seres mitológicos, mágicos y difíciles de ver, incluyendo las crines trenzadas de caballos.

También escribió el libro Duendes… Con las crines en las manos, que en su interior tiene dibujos, fotografías de los famosos “columpios” y 58 testimonios de distintos lugares de la república mexicana.

El Museo de los Duendes es parte del atractivo del desarrollo ecoturístico Barranca Honda, localizado en el kilómetro 2.5 de la carretera Huasca-Tulancingo, San Miguel Regla, que está rodeado de un paisaje natural impresionante y ofrece una caminata nocturna en el bosque para llegar al Árbol de los Deseos, donde se relatan historias de duendes y hadas.

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