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Economía y Hacienda: choques a la vista


Con la llegada de Tatiana Clouthier a la Secretaría de Economía (SE), el presidente Andrés Manuel López Obrador le agregó el ingrediente político que no necesitaba la dependencia encargada de impulsar la reactivación del mercado interno, la promoción de las inversiones y el comercio internacional.

Si bien la gestión de Graciela Márquez al frente de Economía no dio los frutos esperados, dado su bajo perfil y poca experiencia en la administración pública, la dependencia transitó los dos primeros años de gobierno decorosamente, con aciertos, sobre todo, en materia de comercio exterior, subsecretaría a cargo de Luz María de la Mora. La renovación de acuerdos comerciales con la Unión Europea, la respuesta a los embates arancelarios de Donald Trump y la implementación del T-MEC son algunos de los aciertos que se pueden contar.

Por otro lado, Márquez, una sólida técnica en la ciencia económica, no logró sentar las bases de un verdadero Programa Nacional de Desarrollo, aunque mucho de ello se lo debe a la carga ideológica con la que se redactó este documento por parte de Andrés Manuel López Obrador. Este fue uno de los principales puntos de quiebre del titular del Ejecutivo con el exsecretario de Hacienda, Carlos Urzúa. Márquez, junto con otros asesores de AMLO, como Gerardo Esquivel, Abel Hibert y Jesús Seade, fueron los encargados de elaborar el plan de desarrollo económico que hasta el momento no ha logrado darle rumbo a la 4T.

Otros de los temas que no logró defender Graciela Márquez fueron la cancelación de ProMéxico y las representaciones comerciales en el exterior, las cuales se van a necesitar mucho para atraer inversión extranjera y promocionar las industrias estratégicas del país en el mundo, una vez que la reactivación económica mundial tome forma.

Así, pese a que Graciela Márquez dejó muchos cabos sueltos en la SE, debido a que enfrentó la maquinaria presidencial, por lo menos tenía una relación fluida con la Secretaría de Hacienda, la dependencia que en realidad es la que dicta la política económica del país. La cartera de Arturo Herrera maneja las finanzas públicas y se encarga de la estabilidad económica.

Tatiana Clouthier llegó muy propositiva, con cuatro ejes para la reactivación económica. Sin embargo, las propuestas son más de lo mismo que ya sabemos que se necesita: impulsar el mercado interno, apoyar el empleo y las empresas; fomentar y facilitar la inversión; crecer el comercio internacional y el desarrollo regional. El gran reto es la ejecución. Por otro lado, Clouthier se metió en terrenos de Hacienda. Planteó dar incentivos fiscales a las empresas, como la deducción temporal de las inversiones y de otros gastos. Al parecer esto no cayó muy bien en Palacio Nacional, donde despachan los hacendarios, ni tampoco en la avenida Hidalgo, donde tiene su oficina la temida jefa del SAT,  Raquel Buenrostro.

No es el único tema que puede sacar chispas. Clouthier fue propuesta e impulsada por Alfonso Romo, quien tras ver que su poder se diluía en el SAT, la CNBV y la banca de desarrollo (todos estos, responsabilidad de Hacienda), renunció al gabinete. La nueva titular de Economía podría buscar recuperar esos terrenos, aprovechando su cercanía con el Presidente, con su esposa Beatriz Gutiérrez Müeller, y con otros integrantes del gabinete que gravitan entre los radicales y moderados.

Clouthier llegó a Economía casi con la única encomienda de restablecer las relaciones con los empresarios, lo que hacía Romo en la Oficina de la Presidencia. Hubiera sido mejor que le dieran formalmente ese puesto y le permitieran a alguien más técnico y experimentado ocupar la cartera que dicta la política industrial y comercial del país.

Mario Maldonado

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