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Dan otro contrato a pipero del AICM


Aún con las irregularidades reportadas en la extracción de agua potable, Adolfo Trejo Castorena, proveedor del líquido al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), ganó otro contrato por hasta 3.9 millones de pesos para dar el mismo servicio a Aeropuertos y Servicios Auxiliares (ASA).

Actualmente, el AICM paga a Trejo un promedio de 6 millones de pesos al mes por el suministro de agua potable.

El proveedor ha ganado todas las licitaciones del aeropuerto capitalino en la última década y presume contar con dos pozos en Texcoco, Estado de México, y Yautepec, Morelos.

No obstante, Reforma publicó que Trejo carga sus pipas de agua en tomas cercanas al domicilio fiscal de la empresa, en la colonia Revolución, de la alcaldía Venustiano Carranza, cerca del AICM.

En la primera convocatoria de ASA, dirigida de 2014 a febrero pasado por Alfonso Sarabia, también exdirector del aeropuerto y desde el 1 de marzo por Óscar Artemio Arguello, declaró desierta la licitación.

Uno de los puntos que ASA consideró para determinar que Trejo no cumplió con los requisitos fue precisamente en la relación de pozos o garzas a través de las cuales se suministra de agua potable.

No obstante, para la segunda convocatoria ASA indicó que Trejo sí cumplió con esa relación.

En el fallo ASA supuestamente acudió a las instalaciones del proveedor para verificar cómo se suministra de agua y destaca que personal visitó el pozo Cocoyoc/Purépecha y la Guadalupana, en Morelos  y Estado de México.

“Se realiza la visita en donde se muestra la documentación en la cual se acreditan la constitución legal, asimismo, los estudios de análisis cumplen con la norma 127-SSA1-1994”, informaron Abraham Rodríguez Martínez y José Irwing Salas Isla, representantes de ASA.

Sin embargo, entre las fotografías que anexaron ambos funcionarios aparecen las pipas de 40 mil litros de Trejo Castorena afuera de la calle Maclovio Herrera 97, donde extrae agua potable de un domicilio particular mediante mangueras por debajo de una puerta y una garza clandestina.

 

Benito Jiménez I Agencia Reforma

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