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Pese a quemaduras, sobreviviente de explosión retoma su vida y es emprendedor

Alan Josette ha conseguido salir de la depresión, que lo aquejaba tras sufrir quemaduras en 90 por ciento de su cuerpo


Luego de tres años de la explosión del ducto de Pemex el 18 de enero de 2019, en Tlahuelilpan, Alan Josette Hernández Reyes, uno de los dos sobrevivientes, ha conseguido salir de la depresión, que lo aquejaba tras sufrir quemaduras en 90 por ciento de su cuerpo, y convertirse en un emprendedor, con un negocio de compra, restauración y venta de motocicletas y autos.

El joven, quien radica en Teltipán, Tlaxcoapan, platicó que, hasta hace pocos meses, no quería salir de su vivienda ni platicar con nadie, pero que, ahora, gracias a las terapias psicológicas a las que ha ido desde hace medio año, ha empezado a reintegrarse a la sociedad y emprendido una empresa, que se convertirá en uno de sus métodos para obtener ingresos.

En entrevista con Criterio, contó que se siente orgulloso por lo que ha logrado hasta ahora, a tres años de la deflagración, pero mencionó que no tiene planeado ser comerciante toda su vida, pues tiene el sueño de convertirse en ingeniero mecánico, por lo que, a corto plazo, busca retomar el bachillerato y después, cursar la universidad.

Miguel Martínez

Reiteró que, por ahora, se dedica a comprar, reparar y vender motocicletas y vehículos y señaló que, de esa manera, ha encontrado un pasatiempo para mantener ocupada su mente, pues a cada unidad restaurada le pone su sello personal.

Otra de las actividades que le gusta es la pintura, por lo que, junto con otros adolescentes, creó un mural de un guerrero Águila, un árbol y flores en una pared cercana a su domicilio, el cual tiene 12 metros de longitud.

Señaló que los logros que ha tenido hasta ahora se los debe a su familia, misma que, sostuvo, lo ha impulsado a continuar, a pesar de las circunstancias, y afirmó que, mientras exista voluntad y ganas de salir adelante, se puede conseguir, aunque las adversidades de la vida se antepongan a los objetivos de cada persona.

Miguel Martínez

Sostuvo que él ha podido seguir con su vida a pesar de las secuelas que le dejaron las quemaduras, pero que ha elegido confiar en Dios y tratar de honrar la memoria de los que se fueron por el estallido, entre ellos su primo, quien en ese entonces tenía, como él, tan solo 15 años.

Recordó que el fatídico día un amigo pasó a su casa por ellos y que el deseo de andar en la bola y la curiosidad fueron lo que los impulsó a acudir a la zona cero, de donde no sabían que uno de ellos no regresaría.

Lamentó que les haya ganado la curiosidad y el deseo de ir al desorden, porque no tenían ninguna necesidad: “Nosotros no teníamos autos ni moto, solo fuimos por la cosquilla de andar en la bola, no éramos ni somos huachicoleros”.

Hernández Reyes expuso que pronto desea quitarse la máscara de rehabilitación, que lo ha acompañado desde días después de la explosión, y aseveró que espera que con otras cirugías en el hospital Shinners, de Galvestón, Texas, quedé completamente recuperado.

Pidió ayuda al gobierno del estado para que le otorguen la visa para viajar hacia Estados Unidos a realizarse las operaciones que aún necesita.

Finalmente externó que pide ayuda no solo para él, sino también para las personas que sufrieron pérdidas el 18E, puesto que niños quedaron sin padres, hay madres solteras, estudiantes y adultos mayores que dependían de alguna persona de las que murieron, y de las que se han olvidado las autoridades.

Claves:

Alan Hernández Reyes, de 18 años, es uno de los sobrevivientes de la explosión en el ducto de Pemex Tuxpan-Tula del 18 de enero de 2019 (18E), la cual dejó un saldo oficial de 137 fallecidos

Tras haber sufrido quemaduras en 90 por ciento de su cuerpo, Alan aún sufre secuelas de las heridas, pues a diario tiene que usar una máscara con traje para no verse afectado por los rayos del sol, aunque ya puede salir de casa para hacer actividades de la vida diaria

El joven dijo que necesita una visa por 10 años para poder ir a realizarse las cirugías que le faltan al hospital Shinners, de Galvestón, Texas, pues hasta ahora ha perdido más de cinco, lo que ha retrasado su rehabilitación

A falta de apoyo de las autoridades, la fundación Michou y Mau IAP se ha hecho cargo de los gastos derivados de las operaciones que se le han practicado desde hace tres años al joven, originario de la comunidad Teltipán, Tlaxcoapan

La madre de Alan, Rosalina Reyes Torres, dijo en entrevista que parte de las ganancias del negocio de su hijo también son utilizadas para gastos de viáticos cada vez que viaja a la Unión Americana, tanto para alimentación como para poderse quedar a pernoctar en el hospital, puesto que les cobran 200 dólares para poder hacerlo

El adolescente lamentó que, a tres años de la explosión 18E, las autoridades ya se hayan olvidado del tema y quitado la mayor parte de apoyos a los afectados: “Quizá piensan que ya pasó, que es un asunto olvidado, pero nosotros tenemos que vivir con las secuelas día con día”

Miguel Ángel Martínez I Tlahuelilpan

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