El reglamento es claro en caso de comprobarse una infracción de este tipo: el equipo infractor perdería el partido en la mesa con marcador de 3-0
El empate 3-3 entre América y Pumas en la ida de los cuartos de final del Clausura 2026 quedó en segundo plano tras desatarse una fuerte controversia arbitral y reglamentaria que podría escalar hasta la Comisión Disciplinaria.
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De acuerdo con diversos reportes, el origen del conflicto se encuentra en una jugada al minuto 60, cuando el América intentó realizar modificaciones mientras se atendía una lesión de Sebastián Cáceres. En ese momento, se habría generado una confusión con el defensor Miguel “Shocker” Vázquez, quien aparentemente abandonó el terreno de juego para ser sustituido, pero terminó regresando a la cancha.
Las imágenes difundidas tras el encuentro muestran que el cambio anunciado involucraba la salida de Vázquez y el ingreso de otro futbolista; sin embargo, en la práctica quien dejó el campo fue Cáceres, lo que alimentó la sospecha de una posible alineación indebida por parte del conjunto azulcrema.
Ante este escenario, la directiva universitaria analiza presentar una queja formal. Fuentes cercanas al club señalan que la decisión se tomará tras revisar a detalle las pruebas disponibles, aunque existe la percepción de que el caso podría tener fundamentos reglamentarios.

El reglamento es claro en caso de comprobarse una infracción de este tipo: el equipo infractor perdería el partido en la mesa con marcador de 3-0, lo que cambiaría por completo el rumbo de la eliminatoria.
No obstante, versiones desde el propio entorno arbitral y reportes oficiales del partido apuntan a que la sustitución nunca se concretó de forma irregular. Documentos del encuentro indicarían que Miguel Vázquez no abandonó completamente el terreno de juego, por lo que el cambio no se habría consumado y, en consecuencia, no existiría alineación indebida.
Incluso, desde el América se mantiene la postura de tranquilidad, al asegurar que todas las acciones fueron autorizadas por el cuerpo arbitral durante el partido.
La polémica sigue abierta y, por ahora, el resultado deportivo permanece intacto. Sin embargo, la última palabra la tendrá la Comisión Disciplinaria, que deberá determinar si hubo una irregularidad administrativa o si todo se trató de una confusión derivada de una jugada atípica en medio de una atención médica.
Lo cierto es que, más allá del espectáculo en la cancha, el Clásico Capitalino sumó un nuevo capítulo de controversia que podría definirse en los escritorios.
Redacción