el Pabellón Tuzas Club concentra servicios que antes estaban dispersos para las futbolistas, al contar ahora con un gimnasio de 260 metros cuadrados dividido en tres áreas de entrenamiento, un comedor con capacidad para 40 personas y una cocina profesional

Charlyn Corral destacó lo hecho por el club en favor del futbol femenil (foto: David Martínez)
El Club Pachuca dio un paso más en la consolidación de su proyecto deportivo con la inauguración del Pabellón Tuzas Club, un espacio concebido para concentrar entrenamiento, recuperación y desarrollo integral del plantel femenil.
El nuevo espacio blanquiazul se inserta en una estrategia de largo plazo que busca dotar al equipo de condiciones profesionales, comparables con cualquier estructura de alto rendimiento en el futbol internacional.
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Durante el acto inaugural, Jesús Martínez definió el momento como histórico para la institución y para el futbol femenil en México; asimismo, explicó que el origen del proyecto nació de una promesa interna tras años de finales perdidas, convertida después en una obligación institucional.
“Hoy es un día muy importante para el Grupo Pachuca y para la industria del futbol”, señaló, antes de contextualizar cómo el campeonato reciente detonó la construcción de un espacio exclusivo para las Tuzas.

El presidente de Grupo Pachuca detalló que la obra fue levantada en tiempo récord y con una visión integral.
“Les dije que si ganamos el campeonato les vamos a hacer un pabellón increíble (…) con toda su fisioterapia, comedor, gimnasio y área de psicología”, explicó Jesús Martínez, subrayando que el compromiso no era simbólico, sino estructural.
La construcción, añadió, se completó en poco más de tres meses y medio, con la participación de arquitectos, ingenieros y trabajadores que forman parte del desarrollo histórico del grupo.
En términos operativos, el Pabellón Tuzas Club concentra servicios que antes estaban dispersos para las futbolistas, al contar ahora con un gimnasio de 260 metros cuadrados dividido en tres áreas de entrenamiento, un comedor con capacidad para 40 personas y una cocina profesional conectada a un huerto inteligente y sostenible.
A ello se suma un área de rehabilitación diseñada para atender de manera simultánea a varias jugadoras, además de un consultorio de psicología enfocado en la salud mental y emocional del plantel.
Uno de los momentos más significativos del evento fue el reconocimiento a las pioneras del futbol femenil en México. Alicia Vargas, Guadalupe Tovar, Irma Chávez, Yolanda Ramírez, Patricia Hernández, María Hernández, Silvia Zaragoza de Mora, Sandra Tapia y Lourdes de la Rosa fueron las invitadas de honor en una ceremonia que buscó enlazar pasado y presente.
En ese contexto, Jesús Martínez remarcó que “estamos aquí para honrar un legado… mujeres que jugaron futbol cuando hacerlo requería valentía”, una idea que atraviesa el sentido histórico del Pabellón Tuzas Club.
Por su parte, la capitana Charlyn Corral habló del significado deportivo del nuevo espacio: “Abrimos camino porque no existía un camino (…) Hoy me siento honrada de poder tener esto, porque son premios al trabajo”.
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Para la goleadora, el entorno eleva la exigencia interna y refuerza la identidad del equipo: “Es una familia que te da todo, pero también te exige”.
Finalmente, el inmueble llevará el nombre de Conie Patiño, en honor a la tía del directivo, un gesto íntimo que quedó integrado a un acto público. Para Jesús Martínez, el simbolismo no está en la dedicatoria, sino en la función del espacio: el Pabellón Tuzas Club —insistió— no es un premio, sino una herramienta de trabajo.
Alejandro Velázquez