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La CopaLucha Libre

‘Mi papá es un Santo… literal’

La pandemia por el Covid-19 frenó el regreso del Enmascarado de Plata a los cuadriláteros


Si El Santo es uno de los luchadores más queridos y recordados en México, el Hijo del Santo logró proyectar al personaje a otras dimensiones.

La pandemia por el Covid-19 frenó el regreso del Enmascarado de Plata a los cuadriláteros, pero ya espera con ansia el 2021 para sentir de nuevo el cariño de la afición.

Sabe que su retiro está cerca y por eso tratará de entregarse al máximo cuando vuelva al ring.

MI JEFE ES UN SANTO

“En casa era un secreto que mi padre era El Santo para que no lo divulgáramos en la escuela, entonces yo decía que era agente viajero y él se iba domingos, martes, cualquier día. Un domingo me invitó a su trabajo, tenía yo 6, 7 años a una plaza llamada El Cortijo, que ya no existe. Él venía atrás sin máscara, de pronto llegamos a un lugar con mucha gente y empiezan a golpear el carro gritando ‘Santo, Santo’, yo no entendía y cuando volteó estaba mi padre ya enmascarado, fue un impacto muy fuerte, ahí me enamoré de la lucha libre”.

NO SE LO IBA A ROBAR

“Un día, ayudando a un señor a subir unas escaleras, se me acercó y me dijo: ‘su voz me parece conocida’, ‘¿sabe usted quién soy?’ le respondí. El hombre se quedó pensativo y me dijo ‘¿El Santo?’, ‘soy su hijo’, le contesté. A ese señor le pedí su celular para tomarnos una foto y de pronto dudó en entregármelo, así que llamé a un policía para que tuviera la certeza de que no me lo iba a llevar y finalmente nos tomamos no una, si no muchas fotos. Le prometí que publicaría la foto en mis redes sociales para que viera que sí era”.

ESPINA CLAVADA

“El 28 de octubre de 1984, meses después del fallecimiento de mi padre (5 de febrero), quien lamentablemente ya no me vio como campeón del mundo, enfrenté a Negro Casas y conquisté mi primer título mundial de peso ligero, el de la UWA, en el Toreo de Cuatro Caminos. Esa tarde no pude contener el llanto cuando el réferi me levantó la mano en señal de victoria y colocó en mi cintura mi primer mundial y los más de 16 mil aficionados celebraron mi triunfo gritando ¡Santo, Santo, Santo!, incluso los que le iban al Negro”.

GRAN IMITADOR

El Hijo del Santo también se divierte imitando a sus compañeros, como Mil Máscaras o Kato Kung Lee (QEPD).

“Yo empecé a imitarlos porque conviví mucho con ellos, entonces escuchas las voces y vas aprendiendo. Kato, por ejemplo, llegó de Panamá a la Arena México y entonces los tenían parados esperando el turno y le dijo al hijo del dueño: ‘oye tipo, ¿aquí no hay café?’ y que lo pasan con el señor Lutteroth, quien le dio el café, ‘bueno y tú quién eres’, le preguntó Kato, y al señor Lutteroth le cayó bien y le dijo ‘yo soy el dueño de todo esto’, a lo que Kato pues ya se disculpó”.

RIVALES, PERO MÁS AMIGOS

“Pese a ser rivales, hay mucha convivencia en viajes, en autobús, en arenas. Con Silver King (QEPD) se fue haciendo una gran amistad. En mayo de 2019, fue un momento impactante, la última cosa que hice con él fue ponerle aceite en la espalda, le puse, le di una palmada, salió a luchar y ya no regresó, sufrió un infarto, un paro cardiaco en el ring y para mí fue muy doloroso porque te sientes impotente y no das crédito de que alguien con el que hablaste 10 minutos antes, ya se murió. Siempre lo voy a recordar con mucho cariño”.

 

Adolfo González I Agencia Reforma

 

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