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La CopaLucha Libre

Intruso Jr., ídolo de Pachuca, cumplió 35 años de trayectoria

Es de los últimos referentes del estilo clásico en la entidad


El Intruso Jr. alcanzó 35 años dedicados profesionalmente a la lucha libre.

Jorge Daniel López Huerta –su nombre de pila– consideró que alcanzar dicha marca no fue sencillo, pues ha invertido esfuerzo, sacrificio, disciplina y constancia para ser considerado una de las leyendas de Pachuca.

Recordó que todo comenzó desde su infancia, cuando presenció el debut de su papá El Intruso en la arena Afición, en 1977.

“Desde esa vez me nació el gusto y le empecé a tomar mucho interés; me llamó la atención los equipos, las máscaras y la preparación física; a partir de ahí me empezó a nacer el gusto y dije: ‘Voy a ser luchador profesional’ y lo logré”, compartió el esteta.

Su padre fue el primero que le inculcó los principales valores con los que debe manejarse sobre el cuadrilátero, además de exigirle siempre darlo todo para satisfacer a la afición.

“Me leyó la cartilla fuerte, me dijo: ‘No quiero que seas uno más del montón, quiero que sobresalgas; si piensas que lo vas a lograr, intentándolo y hazlo posible’. Gracias a Dios, y a la buena preparación y buenos consejos de mis profesores, hoy, después de 35 años, aquí estamos, sin ninguna lesión que nos impida seguir activos”, dijo.

Ya en 1985, arribó a la escuela de lucha libre de la catedral hidalguense, cuando esta estaba a cargo de Jhony López, Blue Prince; “fue el primero que me recibió con los brazos abiertos para enseñarme todo lo referente a la lucha libre: el amor, la práctica y, sobretodo, el respeto que debemos tenerle”.

Asimismo, indicó que Raff García lo instruyó en la parte olímpica, así como también estuvo bajo las órdenes de Rodolfo Ruiz, el papá de Averno.

Tras casi dos años de intensa preparación, sus esfuerzos dieron sus primeros frutos un sábado 17 de enero de 1987, cuando debutó en un evento en el barrio El Arbolito, junto a la Araña Espacial, el hijo Lalo Montenegro, otro referente del pancracio hidalguense.

“Fue una función a beneficio para recaudar fondos para la fiesta del Día de la Candelaria; sentí nervios, pero afortunadamente nos fue bien”, recordó.

Posteriormente, luego de foguearse por diversos puntos de la entidad, el siguiente reto fue su presentación en la arena Afición, donde se mantuvo como uno de los referentes durante más de tres décadas, hasta finales de 2017, cuando emprendió otros planes.

“La considero mi casa. Yo salí hace cuatro años de la arena Afición, por diferentes situaciones, pero tengo una relación cordial con el empresario”, expresó.

A finales del mismo año de su debut, Daniel tuvo que sobreponerse a un trago amargo arriba del ring, pues perdió su incógnita en su primera lucha de apuesta, ante Blue Prince Jr.; sin embargo, se mostró satisfecho por encauzar de forma positiva ese pasaje oscuro.

“Ese mismo diciembre expuse mi máscara en Tulancingo; desafortunadamente, el resultado no me fue favorable, pero en lugar de bajarme el ánimo, me lo subió al doble, cargué pila y mi desarrollo fue mucho mejor sin máscara que con ella”, manifestó.

Después de meses de trabajo, también le dieron la oportunidad de participar en su primera función estelar –de los días martes– en la que, tras su lucha contra Rayo de Plata, recibió elogios de figuras del Consejo Mundial de Lucha Libre (CMLL).

“Yo iba en la lucha inicial; significaba un gran reto el convencer a la gente de mi trabajo arriba el ring, pero gracias a nuestra preparación salimos avantes. Blue Panther y el Negro Casas me felicitaron y eso siempre lo voy a llevar en mi mente y mi corazón”, mencionó sobre aquella cartelera, en la que también tuvo participación el Hijo del Santo.

Tras ello, también tuvo la oportunidad de defender el honor de casa frente a elementos de la Seria y Estable, “las estrellas venían aquí a Pachuca y tuve la fortuna de que yo era quien los recibía; hablamos de Volador, Tigre Blanco, El Terrible, El Felino, infinidad de luchadores. Eso es lo que me catapultó, confiar en mi preparación y no achicarme”.

Así fue convirtiéndose en uno de los referentes de la Bella Airosa: “Fue un camino largo, siempre enfrentando nuevos retos para subir de lugares en las carteleras; ahí lo más importante no fue llegar, sino mantenerse”.

Posteriormente, el talento del Intruso Jr. trascendió los límites estatales, con apariciones en Puebla, Morelos, Estado de México, Veracruz, Guanajuato, entre otras entidades, donde sus 1.62 metros lo llevaron a ganarse diversos motes, en los que destacaron su lado recio arriba del cuadrilátero.

“Siempre tuve aceptación; la gente me decía, el chacalito, el rudito de bolsillo o incluso en algunas ocasiones me llegaron a decir ‘parece que eres el demonio de Tasmania”, compartió Daniel, quien dijo que también tuvo la oportunidad de pisar el extinto el Toreo de Cuatro Caminos.

Uno de sus tesoros más preciados en estos 35 años es el fajín de peso welter de la entidad, que en 2011 le quitó a El Exótico, pues únicamente leyendas de su talla han sido portadores del mismo, como el Perro González, Troglodita Flores, Ranflex, Alma Negra, entro otros. “Ese es el trofeo que mayor aprecio le tengo”, dijo el gladiador, que también es campeón de parejas del estado, junto a La Plaga.

En cuanto a apuestas, también destacó la cabellera de Antonio Doroteo Alcántara, conocido como Lobo Blanco; “éramos grandes amigos, pero arriba del ring el desarrollo de la lucha tomaba una forma muy dura, hasta llegar a la sangre en nuestros rostros”.

A su 35 años, lamenta que actualmente no haya elementos que preservan el estilo clásico, que es la esencia de la lucha libre, “mi generación fue la última, de las últimas llevadas al pie de la letra, con la disciplina y responsabilidad que implica ser un luchador profesional; después de ahí, se perdieron muchas de las bases principales”.

Finalmente, indicó que el único pendiente que siente que le falta por cumplir en el deporte es debutar a los alumnos con los que ha trabajado por casi cinco años, quienes, afirmó, serán su responsabilidad de lo que hagan como gladiadores profesionales.

“Si algo me hace falta para decir ‘gracias, lucha libre’ es sacar la primera generación de la escuela Intruso´s Team; esa es mi gran meta, que espero lograr pronto”, cerró.

 

Alejandro Velázquez I Pachuca

 

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