El cuadro francés basó su juego en la velocidad, lo que provocó que los Nerazzurri no pudieran acoplarse en el terreno de juego. Los parisinos finalmente consiguieron la orejona

La camiseta del PSG con su primera estrella de Champions, símbolo de una nueva era. Foto: Franck Fife / AFP
Con una exhibición total, el PSG es el incontestable nuevo rey del fútbol europeo tras aplastar 5-0 a un Inter de Milán sin respuestas, este sábado en Múnich, para lograr la primera Champions League de su historia.
No hubo mucho espacio para la emoción. El marroquí Achraf Hakimi abrió el marcador en el minuto 12, Désiré Doué firmó un doblete (20’ y 63’) y, además, marcaron el georgiano Khvicha Kvaratskhelia (73’) y Senny Mayulu (87’).
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“No tengo fuerzas, lo he dado todo. Quería demasiado lograr. Los quiero, estoy enamorado de este equipo, de lo que hacemos en el campo, tenemos una verdadera filosofía”, señaló emocionado el capitán del PSG, Marquinhos.
Pocas veces se vio una final tan desequilibrada. Nunca un equipo había ganado el título por cinco goles de diferencia: El PSG fue una apisonadora que sumó 23 disparos —ocho a portería—, por siete y dos para el Inter.
Su corona se une a la del Marsella, lograda en 1993 también en Múnich. Pero el balance sigue siendo pobre: Ocho finales y dos orejonas, las mismas que el Nottingham Forest (1979 y 1980).
El PSG clavó la búsqueda de este equilibrio: Desde el saque inicial sometió al Inter a un baile basado en la circulación rápida y el intercambio de posiciones en ataque que desarboló la poblada defensa italiana.

Así llegó el primer gol. En el desenlace, Vitinha filtró el pase para Doué y el 14 sirvió en bandeja a Achraf Hakimi, que marcó a puerta vacía delante del fondo ocupado por la hinchada interista, a la que inmediatamente pidió disculpas con las manos —fue su anterior equipo—.
Cuando el Inter por fin fue capaz de merodear el área rival le llegó el segundo golpe. Apareció el ecuatoriano Willian Pacho para limpiar el balón antes de que saliera por la línea de fondo y con su despeje arrancó una contra que dirigió con maestría Ousmane Dembélé hasta encontrar a Doué en la banda contraria.
El nuevo golden boy del fútbol francés no se lo pensó y soltó un pelotazo que tocó Federico Dimarco para descolocar a Yann Sommer. Rodillas al suelo deslizándose por el césped y brazos cruzados para entrar en la historia a los 19 años.

Con 2-0 en contra en 20 minutos, el escenario inverso al que tuvo en los dos partidos contra el Barcelona en semifinales, al Inter le tocaba revolucionar su juego. Su técnico Simone Inzaghi se desgañitaba en la banda sin éxito. No le alcanzaba ante un rival en plenitud: Su primer tiro entre los tres palos llegó en el minuto 75.
El PSG había tenido muy cerca el nocaut definitivo: Kvaratskhelia rozó los postes en dos ocasiones consecutivas con el tiempo cumplido (45+2’) y continuó acumulando disparos en la segunda mitad hasta dar con la diana (73’).
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Diez minutos antes, el segundo de Doué: Dembélé taconeó para Vitinha, otro pase al hueco del portugués, y sentencia del internacional francés, que esta vez optó por quitarse la camiseta ante el fondo de hinchas del PSG.
“No tengo palabras, hemos escrito la historia, es un sueño hecho realidad. Es una locura”, dijo Doué, elegido mejor jugador del partido. La guinda la puso Mayulu, nada más pisar el césped, tras combinar con Barcola.
La orejona, posada en el césped casi dos horas antes por los argentinos Javier Zanetti y Javier Pastore, la levantó al cielo de Múnich el brasileño Marquinhos, para la eternidad el primer capitán del PSG en coronar la cima europea.

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