Los paquetes pueden resultar prohibitivos para la mayoría de la población
La cuenta regresiva rumbo a la Copa del Mundo de 2026 no solo eleva la expectativa deportiva, sino también los costos para los aficionados. A los elevados precios de los paquetes hospitality (experiencia VIP) para ver a la Selección Mexicana, se suma ahora la apertura de la última fase de venta de boletos, confirmando un escenario de alta demanda y acceso limitado.
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Los paquetes premium para los partidos del Tri en fase de grupos reflejan el impacto económico del torneo. El debut ante Sudáfrica, el 11 de junio en el Estadio Ciudad de México, encabeza la lista con precios desde los 242 mil 450 pesos. Le sigue el duelo ante Corea del Sur, el 18 de junio en Guadalajara, con costos desde 53 mil 540 pesos, mientras que el cierre frente a República Checa, el 24 de junio en la capital, alcanza los 88 mil 500 pesos.
La última fase de boletos
Sin embargo, para quienes buscan opciones más accesibles, la FIFA ha habilitado la última fase de venta de boletos, que arrancó el 1 de abril de 2026 a las 9:00 horas (tiempo del centro de México). Esta etapa representa la última oportunidad para el público general de adquirir entradas directamente en la plataforma oficial.
A diferencia de fases anteriores, donde el acceso dependía de sorteos, en esta ocasión la venta se realiza por orden de llegada, lo que obliga a los aficionados a estar atentos y preparados para ingresar al sistema en cuanto se habilite.

El proceso forma parte de un esquema escalonado implementado por la FIFA, que ha registrado cifras históricas de interés: más de 500 millones de solicitudes se recibieron en etapas previas, reflejando la magnitud del evento que se celebrará en México, Estados Unidos y Canadá.
Además, el organismo recomienda revisar constantemente la plataforma oficial, ya que los boletos pueden liberarse de forma intermitente conforme cambia la disponibilidad.
¿Qué pasó con la reventa?
En paralelo, también se habilitará un mercado oficial de reventa e intercambio, con el objetivo de ofrecer opciones seguras y evitar prácticas ilegales, aunque con restricciones dependiendo del país.
El contraste es evidente: mientras los paquetes hospitality ofrecen experiencias exclusivas con costos elevados, la venta general mantiene viva la esperanza de miles de aficionados por asistir a los partidos sin desembolsar cifras estratosféricas.
A poco más de dos meses del arranque del Mundial, la combinación de precios altos, demanda histórica y disponibilidad limitada perfila un escenario en el que conseguir un boleto será tan competido como el propio torneo.
Redacción