En Atlanta, Messi se midió por primera vez en su carrera frente a uno de sus antiguos clubes y poco pudo hacer
Sin ningún margen para la sorpresa, el París Saint-Germain arrolló 4-0 al Inter Miami de Lionel Messi y se plantó en los cuartos de final del Mundial de Clubes, donde espera al ganador del otro duelo del domingo entre el Bayern de Múnich y el Flamengo.
En Atlanta, Messi se midió por primera vez en su carrera frente a uno de sus antiguos clubes y poco pudo hacer para evitar el paseo triunfal del PSG.
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La abismal diferencia entre ambos equipos provocó que el astro argentino, a sus 38 años recién cumplidos, pasara por el amargo trago de ser vapuleado en un torneo de vitrina internacional.
Los hombres de Luis Enrique, quien también dirigió a Messi en el Barcelona, anotaron su póker de goles en el primer tiempo y quitaron después el pie del acelerador pensando en unos cuartos de final donde asoma un posible choque de gigantes ante el Bayern.
Los vigentes monarcas de la Liga de Campeones tardaron sólo seis minutos en inaugurar el marcador en el estadio Mercedes Benz con una diana de João Neves.
El propio mediocampista portugués amplió el marcador (39) y los parisinos sentenciaron la clasificación antes del descanso con un autogol del zaguero argentino-chileno Tomás Avilés (44) y otra diana del marroquí Achraf Hakimi (45+3).
En la segunda mitad bajaron revoluciones y perdonaron una posible humillación histórica al Inter, que por fin puso a prueba a Donnaruma con un zurdazo de Messi y sendos cabezazos del propio capitán y de su compatriota Tadeo Allende.
“Hemos merecido la victoria pero ha sido difícil, más de lo que se podía pensar”, consideró Luis Enrique, para quien sus pupilos fueron “absolutamente dominadores del juego en el primer tiempo”, pero estuvieron “en dificultad muchas veces” en el segundo.
“Todos sabemos la calidad que (Messi) sigue atesorando y es difícil enfrentarse a este tipo de jugadores, pero creo que nuestro grupo ha hecho un magnífico trabajo”, destacó el español, que también tuvo a sus órdenes en el Barcelona a las otras tres veteranas figuras del Inter: Luis Suárez, Jordi Alba y Sergio Busquets.
“Claramente hoy la diferencia era muy grande”, reconoció de su lado Javier Mascherano, timonel del Inter. “Estamos ante probablemente el mejor equipo del mundo, con un grandísimo entrenador, pero hasta el último minuto tratamos de dar la cara”.
El cuadro rosa, una franquicia con seis temporadas de vida en la MLS, fue el único de los tres representantes del país anfitrión en clasificar a los octavos.
“Cumplimos con el objetivo que nos habíamos trazado”, dijo el joven técnico argentino ante la prensa. “Teníamos muy claro que podíamos competir hasta un cierto nivel y hoy la realidad lo demuestra”.
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Mascherano admitió que las únicas posibilidades de éxito pasaban por ralentizar el juego, defenderse con eficacia y encomendarse a una genialidad de Messi que le diera al argentino una revancha por su paso infeliz en la capital francesa.
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