En un partido crucial que puede acabar con las opciones del equipo de Hansi Flick de pasar a octavos directamente, el club catalán prohibió el viernes que se vendieran entradas a los aficionados alemanes, exceptuando el 5 por ciento obligatorio por la UEFA
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En aquel enfrentamiento, en la vuelta de los cuartos de la Europa League, una avalancha de hinchas del Eintracht accedieron al recinto azulgrana, llenando prácticamente las tribunas con los colores blancos del rival, ante la estupefacción de los seguidores culés.
Ahora, para evitar la reventa de boletos a los teutones, la entidad catalana llevará a cabo “controles nominales y visuales a los asistentes”, y “se hará una trazabilidad de las posibles ventas a través de las redes sociales”.
Ese es el primer objetivo del club el martes. El segundo tiene que ver con lo meramente deportivo, ya que el Eintrach salió victorioso de aquella eliminatoria, ganando en el Camp Nou por 3-2 tras el 1-1 de la ida.

El Barcelona necesita el apoyo de sus aficionados para sumar tres puntos vitales para aspirar a la clasificación directa a los octavos de final, que se ha complicado tras el empate en Brujas (3-3) y la coleada encajada en Londres frente al Chelsea (3-0).
Con solo 7 puntos en el casillero, el Barça ocupa la 18ª posición en la clasificación, lejos del Top 8 que da acceso directo a los octavos.
El equipo azulgrana aspira a trasladar a Europa la dinámica positiva en LaLiga, donde ha recuperado el liderato tras sumar nueve puntos más que el Real Madrid en las últimas cinco jornadas.
Enfrente, el Eintracht apura sus chances de clasificación (es 28º con solo 4 puntos) y llega tras perder 3-0 contra el Atalanta en el último partido de Champions y ser goleado 6-0 por el RB Leipzig el fin de semana.
Su técnico Dino Toppmöller tachó esa última derrota de “humillación”, aunque dejó claro que sólo tiene en mente levantar los ánimos a su plantilla para sobrevivir en la Liga de Campeones, donde computa un único triunfo.
Además, por si su dinámica no fuera suficientemente negativa, los alemanes no contarán seguramente con el delantero Michy Batshuayi, que se hizo daño en el pie en el partido ante el Leipzig.
Esta baja se une a la del delantero centro de referencia del equipo, Jonathan Burkardt, que se lesionó ante el Atalanta.
Problemas en el Liverpool
El Liverpool anunció este lunes que Mohamed Salah se quedó fuera de la convocatoria para el partido del martes contra el Inter en Milán, dos días después de las duras críticas del delantero egipcio a los dirigentes del club y a su entrenador Arne Slot.
Horas después, en la rueda de prensa oficial, el técnico neerlandés se refirió a la situación de su atacante cuando le preguntaron si podía haber jugado su último partido con los Reds.

“No tengo ni idea, no puedo responder a esa pregunta en este momento. Él tiene todo el derecho de sentir lo que siente, pero no tiene derecho a compartirlo con los medios“, dijo.
Dos días antes había llegado la explosiva intervención de Salah ante los periodistas: “Tengo la impresión de que el club me ha puesto a los pies de los caballos”.
El egipcio habló el sábado en Leeds tras quedarse en el banquillo de suplentes por tercer partido consecutivo, convencido de que “alguien” (no citó directamente a Slot) quiere responsabilizarle de la mala temporada de los Reds.
No viajó a Milán
El delantero se entrenó por la mañana con sus compañeros, pero luego no fue incluido en la lista de convocados para viajar a Milán.
Medios británicos informaron que la ausencia no estaba motivada por una medida disciplinaria, sino que había sido decisión técnica del entrenador neerlandés.
“Estoy muy, muy decepcionado. He hecho muchísimo por este club a lo largo de los años, especialmente la temporada pasada”, declaró “El Faraón” en Elland Road.
“Ahora estoy en el banquillo y no sé por qué. Parece que el club me ha puesto a los pies de los caballos. Así es como me siento. Creo que está muy claro que alguien quería que yo cargase con toda la culpa”.
Salah marcó 34 goles y dio 23 pases de gol la temporada pasada, contribuyendo de forma decisiva al título liguero de los Reds, lo que le sirvió para renovar su contrato por otros dos años.
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Pero los malos resultados del Liverpool esta temporada, sobre todo en la Premier League (octavo a 10 puntos del líder Arsenal) y la llegada de jugadores comprados a precio de oro (sólo en Wirtz, Isak y Ekitiké el club invirtió más de 400 millones de dólares), han acabado provocando que Salah pierda su condición de intocable.
“Lo dije en varias ocasiones anteriormente, que tenía una buena relación con el entrenador y de repente no tenemos ninguna relación”, denunció el futbolista de 33 años.
El Liverpool visitará el martes el Inter con la necesidad de sumar puntos, ya que a solo tres jornadas para el final de la primera fase, ha sumado 9 puntos y se encuentra fuera del Top 8 que permite clasificarse directamente para octavos.
AFP