Su primer toro marcó el camino, pero fue el segundo el que lo catapultó al triunfo en la monumental

Javier Funtanet se alzó como el gran triunfador en la segunda corrida de la temporada en la Vicente Segura. Foto: Especial
Con firmeza, torería y sitio, Javier Funtanet se alzó este fin de semana como el gran triunfador de la segunda corrida de la temporada en la monumental plaza de toros Vicente Segura, tras mostrar oficio y evolución en dos faenas de gran calado, las cuales dejaron claro su sitio en el rejoneo mexicano.
Si el año pasado se fue con solo las palmas, esta vez consumó su revancha con madurez, temple y torería. La plaza lo reconoció y con justicia.
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Su primera obra fue con Héctor, de 375 kilos, de la ganadería de Xajay. Desde el saludo con Generoso, se notó el sitio que atraviesa el rejoneador. Dos rejones de castigo marcaron el tono de la lidia, y ya con Sabina, las banderillas llegaron con batidas perfectas, marcando los terrenos y dando siempre el pecho.
El astado, con movilidad y fijeza, permitió el lucimiento. Después llegó Gitano, que permitió clavar al violín con gran expresión, y el remate con Detalle, entre cortas y rosas, fue muestra de entrega absoluta. El rejón de muerte, aunque cayó al tercer intento, no empañó la rotundidad de su quehacer.
Pero fue con Wingston, el segundo de su lote, con quien Funtanet alcanzó el punto álgido sobre el ruedo. El saludo con Aztlán fue elegante y seguro, mientras que en el tercio de banderillas, Sueño bordó el toreo, acariciando las embestidas de un ejemplar noble y emotivo.
Tres banderillas llenas de temple y verdad, siempre de frente, marcando los tiempos con precisión. Con las cortas y las rosas, cuando sonó El Hidalguense en las tribunas por parte de la banda, la faena cobró un carácter de emoción y arte que embriagó al tendido.
El rejón de muerte fue certero y las dos orejas cayeron como premio justo a una lidia seria y entregada. Wingston, aplaudido en el arrastre, puso la casta; Funtanet, la torería.
Por su parte, Héctor Gutiérrez mostró solvencia con Jeremías, toreando con variedad, temple y detalles de calidad por ambos lados. Pese al acero, que necesitó del descabello y provocó los avisos, dejó buen sabor. Con Rebeco, toro sin entrega, hizo el esfuerzo, pero la falta de bravura del astado impidió mayores logros.

Finalmente, Arturo Gilio recibió de rodillas a Pichón, y aunque tuvo un susto en el segundo pase, se rehizo para entregar una faena variada con molinetes y trincherazos. Dos pinchazos le impidieron premio.
En su segundo, Intrigoso, volvió a ponerle corazón y verdad con una faena de entrega ante un toro encastado; sin embargo, cuando se perfilaba a matar, la petición de indulto confundió todo. El juez no lo concedió y la desconcentración provocó cuatro pinchazos que borraron el posible triunfo.
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La temporada continúa el próximo sábado en la plaza Vicente Segura con una cita de altura, pues llegará el El Zapata, figura del toreo mexicano, hará el paseíllo en la tercera corrida.
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