El Botas convirtió una pausa forzada en el inicio de una carrera como entrenador joven con resultados nacionales e internacionales
Mauricio Vargas es un entrenador que se sostiene en la resiliencia, la disciplina y una fortaleza mental que no se improvisa. Perdió una pierna en 2017 y estuvo cerca de alejarse definitivamente del boxeo; sin embargo, hoy, con apenas unos años en la esquina, es uno de los preparadores jóvenes con resultados comprobables. Campeonas nacionales y títulos internacionales respaldan un camino construido desde la adversidad.
La historia de Mauricio Vargas, conocido en el medio del pugilismo como el Botas, no se entiende desde el éxito inmediato, sino desde el momento en que decidió no soltar el boxeo, aun cuando su propia vida parecía haber quedado fuera del ring. Esa decisión marcó su perfil como entrenador y hoy se refleja en el trabajo con sus atletas.
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“En la vida yo me sentí noqueado, sentía que ya hasta ahí, que ya colgaban los guantes, pero fue mi resistencia, mi lucha, decir no, para adelante”, expresó Mauricio Vargas en entrevista con Criterio.
Antes de convertirse en entrenador, Mauricio Vargas fue boxeador amateur y seleccionado estatal, con una relación temprana y profunda con el deporte, una conexión que nació sin planeación, pero que terminó siendo definitiva.
“El boxeo fue como amor a primera vista. Dejé la patineta, me acerqué al entrenamiento y desde ahí no lo volví a soltar durante nueve años”, recordó el Botas, al hablar de sus primeros pasos en la colonia La Providencia, en Mineral de la Reforma.
Esa etapa como atleta, aseguró, no se mide solo en resultados, sino en aprendizajes, especialmente en los errores, los mismos que hoy intenta corregir en sus pupilos.
“Lo que más me dejaron fueron los errores, preguntarme por qué no llegué a más; ahora eso es lo que trabajo con los que entreno”, explicó.

El accidente de 2017 marcó una pausa abrupta para Mauricio Vargas, una ruptura emocional que lo llevó a rechazar el boxeo durante un tiempo; incluso, a evitar funciones y gimnasios.
“Yo ya no quería saber nada de boxeo; me invitaban a peleas y me salía llorando, me daba impotencia saber que ya no podía subir”, confesó.
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El punto de retorno llegó en Mineral del Chico, donde en 2022 comenzó a entrenar jóvenes, con recursos limitados y poca infraestructura, en un espacio habilitado como gimnasio, pero con una convicción clara.
“No nos importaba tener dos costales y una pera; para mí eso era suficiente para formar a un campeón”, afirmó.
Ahí entendió que el trabajo no estaba en el tamaño del gimnasio, sino en el enfoque, la constancia y la mente, un aspecto que hoy considera central en su metodología: “Yo siempre trabajo más la mente; todo se puede si no te dejas vencer”.
Los primeros resultados del Botas llegaron de la mano de Adriana Michelle Monsalvo Arroyo, su primera campeona nacional, formada en Mineral del Chico y campeona en un evento avalado por la Federación Mexicana de Boxeo (FMB), un logro que cambió su perspectiva como entrenador.
“Jamás creí llegar a formar una campeona nacional; cuando pasó, lo lloré. La expectativa fue superada”, reconoció.
Ese resultado abrió la puerta a nuevos escenarios, competencias más exigentes y procesos más largos, siempre desde una lógica de aprendizaje y experiencia.
“No íbamos con la idea de ganar; íbamos por experiencia, por no llegar nuevos a los nacionales”, explicó.

El trabajo continuó en Mineral de la Reforma, donde Mauricio Vargas regresó con una visión distinta, ahora como entrenador consolidado, respaldado por resultados y con el apoyo institucional del municipio. “Yo regresé con fe y confianza en mí mismo, sabía lo que podía lograr”, señaló.
Ese proceso alcanzó un punto alto en octubre, durante el Primer Torneo Mundial Verde y Oro de Boxeo Amateur, celebrado en Tijuana, Baja California, donde Mariana Altahir Monzalvo Reyes y Marisa Sarahí Pérez Carrillo se coronaron campeonas mundiales bajo su dirección.
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“Fuimos a competir sin expectativas, solo a dar lo mejor, y cuando dimos la sorpresa entendimos hasta dónde podíamos llegar”, relató.
El Botas reconoce que esas victorias se construyeron desde el trabajo previo, la constancia y la preparación mental frente a rivales de alto nivel.
“Les digo que se sientan satisfechas con dar lo mejor arriba del ring, no importa el resultado”, apuntó.
Hoy, Mauricio Vargas asume el reto de seguir creciendo como entrenador joven en el boxeo amateur mexicano, con procesos estatales, nacionales e internacionales en puerta. “Mi mayor reto es seguir aprendiendo, llenarme de conocimiento”, señaló.
Cuando piensa en cómo le gustaría ser recordado, Mauricio Vargas no habla de títulos, sino de impacto. “Que vean que hay caídas, pero también que nos podemos levantar”, expresó.
Ese mensaje es el mismo que comparte con los jóvenes que ven en el boxeo una oportunidad. “Que lo aprovechen, que sigan adelante; las derrotas son las que más enseñan”, concluyó Mauricio Vargas, un entrenador que convirtió una caída definitiva en el punto de partida de su carrera.
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