La partida de Salomón Rondón al Real Oviedo refuerza la constante en el Club Pachuca: los delanteros rara vez echan raíces. A pesar de sus 36 goles y tres títulos en solo tres torneos, su salida confirma que la delantera tuza sigue siendo una estación temporal más que un proyecto de largo aliento

En la delantera del Pachuca pocos logran quedarse. Rondón es solo el último capítulo de una larga lista de goleadores fugaces
En el futbol hay equipos donde los delanteros encuentran cobijo, tiempo y confianza para consolidarse; y luego está el Club Pachuca, donde la delantera parece cada vez más una estación de paso.
La salida de Salomón Rondón —tras solo tres torneos— confirma una tendencia que lleva años: los delanteros en Pachuca rara vez se quedan, y cuando lo hacen, pocos logran romper la inercia de lo efímero.
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Rondón, pese a su rendimiento destacado (36 goles y tres títulos internacionales), fue enviado al Real Oviedo, propiedad del Grupo Pachuca.
Su partida, aunque abrupta, no sorprende si se analiza el historial reciente, pues en la Bella Airosa los atacantes suelen tener una vida útil corta, con un promedio de apenas dos años.
Solo unos cuantos casos han desafiado esa norma. Roberto de la Rosa, canterano que debutó en 2017 y partió en 2024, permaneció siete años con los Tuzos. Aun así, sus 22 goles y una relación complicada con la afición marcaron más su paso que su producción ofensiva.

Más emblemático fue el argentino Franco Jara, quien, con cinco años en Pachuca y 83 anotaciones, se convirtió en el máximo goleador histórico del club. Aunque su caso es más bien una excepción que una regla.
Otros delanteros que alcanzaron cierta continuidad fueron Juan Carlos Cacho, con dos etapas entre 2004 y 2010, y Sergio Santana, surgido de la cantera, con cinco años y 50 tantos. Luis Ángel Landín, también hecho en casa, jugó cuatro años y marcó 21 goles. Darío Cvitanich sumó tres años en dos ciclos distintos, con 20 tantos. A pesar de estos ejemplos, la tónica ha sido la rotación constante.
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En la época moderna del club, el promedio de permanencia de los delanteros ronda los dos años.
Alejandro Glaria estuvo de 1998 al 2000, con 26 tantos; Walter Silvani, de 2001 a 2003, con 21 goles; Ulises Mendívil y Édgar Benítez, de 2009 a 2011, con 23 y 30 dianas, respectivamente.
También hubo goleadores cumplidores que apenas duraron un semestre, como Enner Valencia, quien jugó solo el Clausura 2014 y fue campeón de goleo con 18 tantos.
En tanto, Salomón Rondón y Nicolás Ibáñez son los atacantes que, aunque solo estuvieron tres torneos, dejaron un legado importante, con 36 y 35 goles acumulados, respectivamente, además de títulos.
Tras la salida de Jara, y antes de la llegada del Toro Ibáñez en 2021, los Tuzos probaron sin suerte con Mauro Quiroga y Leonardo Ramos. Cuando se fue Ibáñez, pasaron Cristian Arango y Lucas Di Yorio hasta que llegó Rondón, en diciembre de 2023, para tomar el rol de referente ofensivo.
Ahora, ese puesto recaerá en el connacional del Rey, Jhonder Cádiz, quien —según versiones— llegará a la Bella Airosa tras su paso por León, con la misión de convertirse en el nuevo hombre gol del Pachuca.

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