El gladiador hidalguense recordó sus primeras batallas en Pachuca y agradeció a Henry, su mentor, por guiarlo hasta convertirse en referente del CMLL

Chamuel recordó sus raíces y los años de esfuerzo que lo llevaron a la cima de la lucha libre. Foto: Alejandro Velázquez
Volver a Pachuca siempre tiene un sabor especial para Chamuel. El ahora ídolo de las microestrellas del CMLL caminó por los pasillos de la arena Afición con la misma emoción que hace más de 13 años, cuando pisó ese cuadrilátero por primera vez, acompañando a su amigo y maestro Henry.
“Aquí, en la arena Afición, nació mi sueño; aquí me hice luchador”, dijo el gladiador en entrevista con Criterio, consciente de que en este recinto comenzó la historia que lo llevaría a la Arena México.
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Chamuel recordó con nitidez sus primeros pasos en el pancracio, siendo un joven cargado de ilusiones que seguía el camino de Henry, un gladiador ecuatoriano que ya destacaba en el circuito independiente.
“A Henry le debo mucho. Fue mi compañero, mi guía y parte fundamental de mi formación. Luchamos en la arena Afición, en Naucalpan, en muchos lugares donde se aprende a pulir el oficio”, compartió.

Su regreso a la capital hidalguense tuvo un toque de nostalgia y reencuentro. En los vestidores de su última presentación coincidió con el Titiritero Maligno, a quien le reiteró su agradecimiento.
Sus caminos, sin embargo, se separaron, y en los años venideros Chamuel se empleó a fondo para forjar la técnica, la disciplina y el carácter que hoy lo distinguen como una de las figuras más queridas del CMLL.
El salto a las grandes ligas, reconoció, no fue casualidad: Chamuel se ganó su lugar con trabajo constante, disciplina y humildad.
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“Siempre traté de hacer las cosas bien, de escuchar a los profesores, de aprender de los compañeros. Psicosis fue quien me recomendó al Consejo Mundial cuando él trabajaba ahí, y gracias a esa oportunidad llegué a la Arena México, donde he vivido mis mejores momentos como microestrella”, relató.
Consolidado como uno de los estandartes del elenco de microestrellas del CMLL, Chamuel no olvida sus raíces ni las arenas que lo vieron crecer. De hecho, lanza una propuesta que emociona, con la cual visualiza devolverle a Pachuca el impulso que le dio a su carrera.
“Estaría padrísimo que se creara un campeonato micro independiente en la arena Afición. Sería una forma de dar brillo a los nuevos talentos y de seguir impulsando a quienes sueñan con llegar al CMLL”, consideró.

Por otra parte, aseguró que el 2025 lo cierra con satisfacción: “Lo termino feliz, con salud, con mi esposa, con mi hija y con mi familia. Me siento realizado gracias a la bendita lucha libre; me ha dado muchas cosas buenas y todavía vienen más”.
Finalmente, Chamuel dedicó un mensaje a la afición que lo ha acompañado desde el inicio: “Gracias al público que asiste a las arenas locales, a quienes hacen posible que sigamos luchando. Ellos son el corazón de este deporte”.
Desde Pachuca hasta la Arena México, el camino de Chamuel demuestra que los sueños nacidos en la Afición pueden escalar hasta lo más alto del pancracio mexicano.
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