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Buscará seguir haciendo historia


Simone Biles dispone de varias balas para inscribir su nombre de forma aún más indeleble en

la historia de la gimnasia,

en los Mundiales de Stuttgart (Alemania), donde saltará a la pista este sábado.

Hace un año, en los Mundiales de Doha, Biles brilló en su gran regreso a la escena internacional después de un año sabático desde su excelsa participación en los Juegos Olímpicos de 2016, con cuatro oros (general, salto, suelo, equipos) y un bronce (viga equilibrio).

En la capital del emirato, la pequeña estadunidense subió a todos los podios posibles -seis (cuatro veces al cajón más alto)-, lo que nadie había hecho desde que lo lograse Shushunova en 1987.

Además, se convirtió en la gimnasta más coronada de la historia en los Mundiales al destronar a otra leyenda, el bielorruso Vitaly Scherbo (14 contra 12).

Pese a todo, la gimnasta tejana de 22 años no se ha acostado sobre sus laureles.

Ya en Doha dio su nombre a un salto inédito, llamado The Biles para la posteridad: en gimnasia, lograr un elemento nunca antes realizado en una competición “grande” es recompensado de ese modo.

En Stuttgart podría dar su nombre hasta a tres movimientos originales, en caso de ejecutarlos con éxito.

Uno en las barras asimétricas, pero sobre todo dos muy complejos, en suelo, un triple-doble, y un doble-doble en viga equilibrio.

“Dar mi nombre a un movimiento es muy estimulante (…). Y es realmente gratificante, porque es para siempre -las medallas también- pero es algo que queda porque soy yo la que lo logró la primera”, afirmó Biles.

Para tomar medida adecuada de la extrema dificultad que entrañan sus movimientos, hay que señalar que los elementos están clasificados desde clase A para los más fáciles, a clase I para los más complicados. Pero el triple-doble es tan difícil que el comité técnico de la Federación Internacional decidió crear un nivel más (J). El doble-doble en viga equilibrio es evaluado como H.

 

PALMARÉS

Biles tiene también todas las papeletas para superar sus límites. Ya es la primera gimnasta cuádruple campeona del mundo en el concurso general (Uchimira lo es seis veces en hombres), y no se vislumbra rival que pueda privarla de una quinta corona.

Y convertirse en la gimnasta con más medallas mundialistas está a su alcance: por el momento cuenta con 20. Solo tres menos que Scherbo (23 entre 1991 y 1996).

 

AFP | Stuttgart

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